domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 10 - Pesadillas y sensaciones

-¡Tenemos que volver! -dijo Chloe con lágrimas en los ojos. Aunque aún seguía hipnotizada, ver a sus amigos había roto un poco el efecto del hechizo.
-¡No podemos, Chloe! Nos atraparán a todos y ya no podremos hacer nada para derrotar a los captura-magos.
Chloe se secó las lágrimas con el pañuelo que le había dado Troy y se dejó caer en el pequeño sofá.
Andrew se paseó por la habitación, pensativo ante la escena que había pasado. Sabía que su hermana sentía un afecto especial hacia Blake y que dejarlo allí había sido para ella muy duro. Pero tenían que rescatarlo, fuera como fuese. Troy fue hacia Chloe, se sentó a su lado y le puso las manos en los hombros mientras le decía:
-Chloe, será mejor que descanses un poco. Igual así se va un poco más el efecto del hechizo... -dijo dirigiéndose hacia los demás.
Alexis asintió, de acuerdo con la idea. Chloe se levantó con la ayuda de Troy y los dos se fueron hacia la habitación, mientras susurraban cosas incomprensibles para Alexis y Andrew.
-La pobre está fatal -dijo Alexis-. Andrew, tenemos que hacer algo para sacar a Blake de allí, y lo sabes. Si Chloe permanece así durante mucho tiempo no nos servirá de nada en la lucha contra los captura-magos...
-Lo sé. Tenemos que hacer un plan, y rápido.
Alexis y Andrew se pusieron manos a la obra. Se sentaron los dos delante de la gran mesa de estudio que tenían Blake y Troy en su casa y empezaron a hablar en susurros sobre su plan. No querían que Chloe se enterase, porque querría ir con ellos y entonces los captura-magos podrían capturarla.

                                                           **************
El musculoso hombre, el "Señor", tiró de la palanca y su terrible invento empezó a funcionar. Una persona estaba encerrada en su interior, intentando liberarse.
-Tranquilo, Blake, no vas a poder salir de ahí jamás. Está hecha a prueba de todo tipo de poderes mágicos. Pronto, si todo sale bien, estarás moribundo y yo tendré tus poderes en mis manos.
Del interior de Blake empezaron a salir una especie de rayos naranjas. El Señor sonrió: los rayos eran los poderes de Blake. Su plan estaba saliendo a la perfección.
Un terrible grito resonó por las paredes de la sala, era Blake. Éste estaba sufriendo mucho y no podía aguantar el dolor. Con las últimas fuerzas (y poderes) que le quedaban, intentaba salir de la bola en la que estaba encerrado, sin éxito.
-Nun... Nunca... Nunca ganarás -dijo con dificultad, dirigiéndose hacia el "Señor".
-Eso ya lo veremos, Blake. Ya lo veremos.
Otro grito resonó en la sala, esta vez más largo. Después, silencio.
La luz se apagó de repente y el "Señor" sonrió, mientras veía cómo su invento se apagaba lentamente al haber acabado su misión.

                                                            *************

-¡Blake! -gritó Chloe, despertándose de golpe. Observó rápidamente la habitación en la que se encontraba, en busca de alguien. Pero no vio a nadie.
Saltó de la cama y se dirigió a la puerta. Sin embargo, cuando la iba a abrir algo la detuvo. ¿Por qué estaba tan segura de que no había sido un sueño? Igual, el malo recuerdo de Blake alejándose había hecho que soñara eso... Pero, en ese caso, ¿por qué lo había sentido tan real?
Confundida, se dirigió a la cama y se sentó en ella. Echaba de menos a Blake. Quería estar de vuelta con él, quería hablar y reír a su lado...
Recordó que, algunas veces, en ocasiones anteriores, se había sentido vinculada a Blake y que había notado si estaba alegre, deprimido, enfadado, etc.
Y, con este pensamiento en mente, salió de la habitación, en busca de los demás.
Fue al salón y vio que su hermano y Alexis estaban allí, hablando y tomando chocolate caliente alegremente. Chloe se derrumbó al verlos así. ¿Acaso se les había olvidado que Blake estaba en peligro?
Carraspeó con bastante fuerza para que los dos amigos se dieran cuenta de su presencia. Andrew, que estaba de espaldas a ella, se volvió y le miró, preocupado.
-Chloe. ¿Qué haces ya levantada? No has estado en la cama ni quince minutos...
-Andrew, ¡Blake está en peligro! He tenido un sueño y él estaba en peligro...
Alexis se puso en pie y caminó hacia la rubia.
-Chloe, seguramente habrá sido una pesadilla. No te comas la cabeza por eso. Descansa y ya verás como después estás tan fresca como una rosa -dijo Alexis. Después, esbozó una sonrisa para convencer a Chloe.
Chloe asintió y con la compañía de la otra chica, se acostó de nuevo en la cama y cerró los ojos. No tardó en caer dormida.
Pero, sin embargo, algo en su interior seguía diciéndole que esa sensación era más que un sueño.


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¡Aquí está el capítulo 10!
Sentimos no haber publicado en todo este tiempo, pero no tenemos inspiración últimamente :(
En el tiempo de vacaciones que quedan intentaremos publicar algunos capítulos más.
Muchos besoos / Muakis

jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 9 - ¡Por fin!

-Yo... -dijo Chloe, todavía dudosa. El chico le esperaba con impaciencia.
Chloe miró al suelo, confusa, y permaneció con la vista allí durante un buen rato, pensando en su respuesta. Por una parte, se acordaba de su hermano, de Alexis, de Leaw, de Blake y Troy, que tanto les habían ayudado a controlar sus poderes y de su padre. Por un lado, quería volver a estar con ellos, a salvo y lejos de los captura-magos. Pero... por otra parte, de alguna manera, los odiaba y quería estar con los captura-magos, ayudándolos.
El chico notó que Chloe estaba dudosa y sonrió. El plan de su padre, Luke, había dado resultado y ahora Chloe estaba un poco de su parte.
Se acercó a ella y le pasó una mano por la cintura al tiempo que decía:
-No te preocupes, no me tienes que dar ahora una respuesta. Piénsalo, y después ya me lo dices. Ah, por cierto, me llamo Austin, creo que durante el tiempo que vas a estar aquí te va a hacer falta saberte todos nuestros nombres.
-Ah...
Chloe no dijo nada más. Se había fijado en un cuadro que había colgado en el comedor de la casa, le sonaba terriblemente.
No le dio demasiada importancia. Ya pasaría después por ese lugar y observaría el cuadro con atención.
Se fijó en que seguía teniendo la mano de Austin en la cadera y la apartó con brusquedad. ¿Acaso eran enamorados, o algo parecido?
-Lo siento -se disculpó-, pero prefiero ir así.
Austin asintió, como diciendo que lo entendía, y siguió caminando, mirando hacia el suelo, pensativo.
Chloe suspiró.


-¡Ya está! -dijo Troy, mientras levantaba el colgante para que todos lo vieran.
Alexis gritó de alegría y los dos fueron con Leaw y Blake para decírselo.
-¡Por fin podremos salir a buscar a Chloe! -exclamó Andrew, que había venido desde la cocina con un helado en la mano.
-Sí -dijo Leaw-, pero tendréis que ir vosotros solos. Yo me siento un poco débil de haber perdido mis poderes al romperse el colgante, y, bueno, ya me entendéis.
Blake y Troy miraron a Leaw con una pizca de desconfianza, pero no dijeron nada.
Después, todos menos Leaw se cogieron de las manos mientras Troy y Blake, que eran los más poderosos del grupo en ese momento, pronunciaban unas palabras un tanto extrañas.
Acto seguido, una luz blanquecina inundó la sala y los cinco chicos salieron de allí.
Leaw, que había observado atentamente todo el proceso, suspiró al pensar en la mentira que les había contado a los jóvenes magos.


Por muchas vueltas que le daba, no podía llegar a reconocer a la persona del cuadro.
Había pasado por delante de ella muchísimas veces, y todas ellas se había parado para preguntarse quién era aquella persona que le sonaba tanto.
En varias ocasiones, Austin y su compañero la habían visto mirando el cuadro con curiosidad. Habían sonreído y se habían ido diciendo cosas en voz baja.
-Chloe -dijo en ese momento Luke, que estaba detrás de ella. Chloe se giró para verle, tenía la sensación de que le iba a contar una cosa importante. Y no se equivocaba.
-Ven, te tengo que presentar a una persona muy importante. Trabajamos para él y es él el que nos envía refuerzos para capturar a los magos cuando no podemos. Te caerá bien, ya verás.
Chloe empezó a tener curiosidad y decidió acompañar al malvado mago.
Si no hubiera sido por él, se habría perdido en un abrir y cerrar de ojos. Aquél palacete era un laberinto de pasillos y puertas y por eso Chloe nunca salía de su habitación. Allí tenía todo tipo de cosas para distraerse y nunca se aburría.
Tras unos minutos, llegaron a una puerta blanca y dorada, que Luke abrió, deseoso.
-Señor -carraspeó.-Esta es Chloe, la...
-Sí, se quien es. Como te pareces a tu madre -murmuró el hombre. Sus rasgos eran curiosos: tenía el pelo negro, y un gran tatuaje envolvía su brazo derecho.
Chloe abrió los ojos, sorprendida, y a la vez asustada.
-Por ahora no sabe mucho per...
Un ruido no le dejó continuar.
-¿Qué ha sido eso? -gritó el hombre, el "señor" de Luke.
Se levantó rápidamente de su sillón y empujó a Chloe y a Luke para pasar.
Chloe le siguió también, a zancadas.
Se llevó una mano a la boca en cuanto vio la escena en la que se encontraba.
Su hermano, Blake y Troy y Alexis estaban allí.
-¡Chloe! -exclamó Andrew, corriendo hacia ella.
Se dieron un fuerte abrazo, pese a que Chloe, en realidad, no estaba muy a gusto.
Se soltaron y Andrew cogió a Chloe.
-Vamos, corred.
Todos se dieron la mano, y los otros hermanos comenzaron a conjurar.
Pero no les salió bien, porque Austin tiró de Blake y lo dejó fuera del círculo.
-¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooo! -chilló Chloe, viendo como dejaban solo a Blake, mientras se teletransportaban...


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Hola! Aquí está el capítulo nuevee :D
Os hemos dejado con un poco de intriga al final qué malas somos jejeje
¡Esperamos que os haya gustado! :)
Muakis/Besooos






miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 8 - Chloe, ¿qué te ha pasado?

Chloe, asustada, miró a su alrededor y vio que tenía paso libre por la derecha y por la izquierda. Pensó en escapar por allí, y deshizo el escudo, pero en menos de un momento dos chicos jóvenes, de su edad, le bloquearon el paso.
-¿Pensabas ir a alguna parte, Chloe? 
Chloe lo miró. Iba vestido de negro, a pesar de que era verano. Llevaba una camiseta negra, pantalones negros, zapatos negros, un sombrero negro que le tapaba la mayor parte del pelo azulado y una chaqueta de manga larga. 
-Ahora ¿qué piensas hacer? Si pensabas que íbamos a venir solos, sabiendo que ya tienes tu gema, estás muy equivocada, querida. Ahora, ven... Acércate a mí... 
Luke, el compañero de Zafio, miró fijamente a Chloe, quien se sintió atraída hacia éste. Empezó a caminar sin darse cuenta. Intentó parar, pero sus piernas no le obedecían y, en el fondo, quería llegar hasta ese hombre que, de repente, le provocaba tanta fascinación. 
En lo más hondo, se dio cuenta de que la estaba hipnotizando, e intentó resistirse a aquella voz tan grave y ronca. 
Pero no pudo. Las lágrimas emborronaron sus ojos y, sin sentir vengüenza, empezó a llorar. 



-No lo coge -imformó Leaw, al ver que Chloe no le había respondido. Andrew suspiró, y Alexis miró en otra dirección, pensando en qué hacer.
-Será mejor que vayamos a Londres directamente. Podría estar en peligro -dijo Alexis, adivinando los pensamientos de Andrew.
-Sí, pero, ¿Como?
Se quedaron todos pensativos.
-¡Nuestra madre! -exclamaron los dos hermanos, al unísono.
Salieron corriendo dispuestos a pedir a su madre que abriera el portal.

-Eso es... Sigue avanzando, pequeña... -susurró el del pelo azulado.
-¡Cállate! -le riñó Zafio, mirándole con desprecio-. ¿No te das cuenta de que puede que Luke se desconcentre y que la maga esta vuelva a ser ella misma? Jóvenes... ¡Cuánto os queda todavía por aprender!
Mientras, Luke sonrió. Un solo paso y Chloe estaría en sus brazos. Entonces, nunca más podría deshacer ese hechizo.

Chloe vio, horrorizada, cómo los dedos de Luke se entrelazaban con los suyos. Se notó más ligera, vacía...
Empezó a sentir como si estuviera cayendo en un pozo cada vez más y más hondo. No paraba de caer...
De pronto, lo vio todo negro y esa sensación paró. Le empezó a doler mucho la cabeza y se desmayó.


Corrieron y encontraron a Keyla practicando con un alumno, interrumpieron la clase pero les dio igual.
Mientras, Troy se quedó con Alexis intentado recomponer el colgante con sus propios poderes.
-¡Está en peligro! ¿No puedes ir un poco más rápido?
-Alexis, sabes de sobra que si coloco un solo cristal en el sitio equivocado esto -dijo Troy refiriéndose al diamante, que ya estaba volviendo a tomar forma- podría explotar y moriríamos, ¡deja de darme la lata!
Alexis gruñó, un poco enfadada, y se alejó de allí para reunirse con Blake y Leaw.
-¿Necesitáis ayuda? -preguntó, deseando que le dijeran que sí.
Pero negaron. Solo le quedaba ayudar a Andrew en lo que estuviese haciendo, pero la sola idea de pensar en ellos dos solos se ponía nerviosa.
Se sentó en el suelo y esperó, pacientemente...


Cuando abrió los ojos, estaba acostada en una cama blanda.
Se reclinó, y parpadeó, confusa. ¿Dónde estaba?
Se levantó de la cama y se paseó un poco por la habitación donde estaba. Las paredes eran de un color rosa pastel. Había un gran armario, que estaba lleno de ropa de chica: faldas, vestidos típicos de Spelway, complementos...
Siguió paseando la mirada por la habitación y vio que había una estantería con sus libros favoritos. Se giró para contemplar la cama. Era una cama muy grande, como a ella le gustaban, y con una funda nórdica de Nueva York, un sitio donde había querido ir toda su vida.
Levantó la mirada hacia la pared y ahogó un gritó de emoción. Estaba llena de pósters de sus artistas favoritos. Lo que siempre había querido.
-Chloe -le llamó un chico con el pelo azulado desde la puerta-, ¿ya te has despertado?
Chloe le miró con una chispa de emoción en la mirada. Recordaba a aquél chico del día anterior, pero no sabía su nombre. Aun así, se quedó callada.
-Chloe, respóndeme a esta pregunta: ¿qué sientes hacia mí?
Chloe titubeó. En lo más hondo, sentía hacia él un odio intenso. Pero, a la vez, sentía hacia él una atracción inmensa.
¿Qué pasaría...?

domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 7- Volvemos a vernos

Chloe apretó los dientes e intentó no gritar. Leaw le estaba curando las heridas y Alexis le ayudaba. Desde que habían ganado la prueba, todos (menos Mike) se habían hecho amigos.
-¿No sería más rápido y eficaz con la magia? -preguntó Chloe, intentando no concentrarse en el dolor.
-Cariño, con la magia te dolería mucho más. Las botellas de vidrio mágicas pueden llegar a hacer mucho más daño de lo que las personas podemos ver... ¿Quieres que lo intente?
Chloe negó con eficacia la cabeza de un lado a otro. Leaw siguió curandole tranquilamente.
-Me voy, estoy cansada y me voy a echar una siesta antes de cenar -se despidió Alexis.-Hasta luego.
Salió de la estancia y se quedaron las otras dos, en silencio.
-Todo esto ha pasado tan rápido -por fin dijo Chloe, apoyando la mano en la barbilla.
-Lo sé. Pronto te acostumbrarás. Cuando quieras pedirme algo... tan solo tienes que decírmelo -le respondió Leaw.
-Quiero ver a mi padre, hace ya más de una semana que no lo veo, el pobre, se sentirá muy solo -pidió Chloe, nostálgica y con los ojos lagrimosos.
Leaw no contestó.
Tras un largo silencio, dijo:
-Chloe, ahora mismo, no puedes ir, si quieres un día de estos, pero ahora tienes que quedarte aquí practicando.
Chloe rompió a llorar. Deseaba con ansias volver a ver a su padre y vivir su anterior vida aunque solo fueran unos minutos. Se secó rápidamente las lagrimas y gritó.
-Leaw, lo siento, pero, no me lo puedes impedir.
A continuación, le arrancó el colgante del cuello y lo tiró al suelo. La luz violeta inundó toda la sala y apareció un portal, Chloe lo cruzó corriendo, sin hacer caso de los gritos de Leaw.
Apareció sentada en la puerta de su casa y la aporreó con fuerza. Deseó con todas sus fuerzas que su padre estuviera allí. Y, tras varios segundos de muchos nervios, la puerta se abrió y encontró a su padre en bata, muy sorprendido.
Enseguida los dos se fundieron en un fuerte abrazo, emocionados.
-¿Chloe, qué haces aquí? -preguntó William, mientras se separaban-. ¿Ha pasado algo?
-No, tranquilo. Simplemente me apetecía venir a verte. ¿Qué tal va todo?
William vaciló antes de responder:
-Muy bien...bueno; Hace más o menos una semana cerré la tienda.
-¿¡Qué!? -Chloe no le dejó continuar.

-¿Por qué la has dejado irse, Leaw? -preguntó por enésima vez Andrew, que estaba de los nervios.
-¿Qué podía hacer yo? -se defendió ésta-, ¡no sabía que me iba a desobedecer! Chloe siempre ha sido una chica obediente.
Blake y Troy, que habían sido avisados enseguida, miraron el colgante violeta, que estaba en el suelo, de nuevo recompuesto.
-¿No hay nadie más por aquí que tenga el poder de teletransportarse? -preguntó Troy. Leaw negó con la cabeza y todos se pusieron pálidos.
-Además, ahora no puedo usar el poder del colgante hasta dentro de un rato...Resumiendo, que no puedo ir yo tampoco.
Pero lo que nadie sabía era que Leaw había perdido esos poderes recientemente debido a que había ayudado un poco a Chloe y a Andrew, enviándoles fuerzas positivas mentalmente,  en la prueba para conseguir las gemas. Había acabado perdiendo los poderes de teletransportarse debido a la falta de energía.
Ya se recuperaría.
-Espero que no estén los captura-magos por allí -dijo entonces Alexis-. Si no, podemos dar a Chloe por desaparecida.
Todos se horrorizaron ante esta idea, pero, en el fondo, sabían que era verdad.


Ese olor tan familiar a gasolina y a lluvia inundó por un momento la nariz de Chloe, que, aunque sabía que había hecho mal en escaparse de Spelway, no podía estar más agradecida de volver a casa.
Después de que su padre le contara por qué había cerrado la tienda, había salido a dar un paseo. Recordó la conversación:

-¿¡Qué!?
-Sí, como lo oyes. Decidí cerrarla porque no tenía muchos clientes y además, sin vosotros no necesitaba tanto dinero. Vendí la tienda y todo lo que había en ella. Al final gané mucho dinero, eso sí, pero ahora me arrepiento un poco de haber vendido el negocio familiar. 
-Papá, sabes que podrías habernos llamado. Aunque estuviéramos en Spelway te habríamos ayudado...

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y miró al frente. Se había parado sin darse cuenta.
Miró atentamente el lugar que tenía delante. Era un bajo que ella conocía muy bien.
Abrió la puerta, que llevaba bastante tiempo sin gastarse, y entró.
Los ojos se le llenaron de lágrimas al ver que la tienda que su padre había vendido estaba vacía. Una oleada de recuerdos empezó a invadir su mente, uno tras otro. Habían tantos que Chloe pensó que nunca se iban a acabar.
Para no llorar, salió de la tienda y siguió paseando por su ciudad, intentando no pensar en el sitio vacío y triste en el que acababa de estar.
Decidió ir en dirección a Hyde Park, para estar tranquila y poder echarse una siesta bajo la copa de un árbol.

Desde las sombras, dos jóvenes observaban a la rubia atentamente.
-¿Será ella?
-Seguro. Ha cambiado, pero no lo suficiente para no poder reconocerla.
-¿Vamos a por ella?
-Mejor esperamos un poco más. Dejémosla tranquila al menos por media hora. Dudo que salga de ésta.
Sonrieron maliciosamente

Chloe notó cómo el móvil le vibraba desde el bosillo. Miró el nombre que ponía en la pantalla: LEAW.  Titubeó. ¿Lo cogía o no? Al final no respondió a la llamada.
Se levantó y continuó su rumbo, hasta que empezó a oscurecer y decidió volver.
Ya estaba apunto de llegar, cuando se paró. Escuchaba pasos. Se dio la vuelta lentamente, cruzando los dedos y deseando que no fueran los tipos del otro día.
Pero no tuvo tanta suerte.
-Mira la niñita -comentó Zafio.
Chloe abrió mucho los ojos y comenzó a andar hacia atrás, peor se chocó con el compañero de Zafio.
-Por fin te tenemos, has costado más de lo que nos esperábamos, pero aquí estás.
No le dio tiempo a gritar, Zafio, que se había acercado, comenzó a recitar unas palabras mágicas y Chloe creó un escudo sobre ella. Lo malo, es que, ella sabía que no aguantaría mucho.
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Otro capitulo!!!! ¿¿Os ha gustado?? Esperamos que sí.
Besitos!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 6 - Las gemas del poder

Andrew abrió los ojos y vio a Chloe a su lado, que parpadeaba sin parar. Junto a él estaban Alexis, Mike y Rhyna, los demás concursantes.
-¡No es posible! -exclamó-, ¡si éramos más de cincuenta!
-Ya -dijo Alexis, mirándole con sus ojos azules llenos de dulzura-, pero la prueba resulta muy dura para algunos iniciados recientes y éstos acaban agotados. Después, el clon los... mata -dijo, buscando una palabra que no resultara muy dura- sin piedad...
-Eso no es lo importante ahora -dijo Chloe-, lo importante es saber dónde estamos y qué tenemos que hacer, porque parece ser que Moew no nos va a explicar la prueba...
Moew, según les había dicho que se llamaba Rhyna, era la presentadora.
Todos los concursantes observaron el lugar en el que estaban atentamente. Estaban en medio de la nada. Se veía todo negro y, en realidad, todos estaban flotando en el aire.
Sintieron un tirón en el estómago y la imagen negra de ese lugar empezó a dar vueltas y a distorsionarse. Sin poder evitarlo, Chloe cerró los ojos. De alguna forma, se mareaba menos haciendo eso.
Notaron suelo firme debajo de sus pies y abrieron los ojos. Alexis ahogó un pequeño grito al ver que estaba en bikini, al igual que Chloe y Rhyna. Deslizó la mirada hacia Andrew, que no llevaba ninguna camiseta y el corazón le empezó a latir fuertemente en cuanto vio esos abdominales que tan trabajados estaban. Se obligó a apartar la mirada de allí, y se fijó en la extraña escena que estaban presenciando.
Estaban en una pequeña isla rodeados de botellas, animales disecados tirados en el suelo, árboles, etc.
-¿Qué hace toda esta basura aquí? -preguntó Rhyna, curiosa. Ella siempre había sido ecologista y amante de la naturaleza y de los animales. Al ver esa escena se apenó muchísimo. Alargó la mano para coger una botella que había por allí cerca y apenas la había rozado cuando:
-¡AH! -gritó. Apartó la mano rápidamente, y se miró el dedo. Le sangraba muchísimo-. ¿Alguno de vosotros tiene poderes curativos? -preguntó entre jadeos. Mike la miró. Él sí que tenía esos poderes, pero no dijo nada. Era competitivo hasta decir basta, y nunca hablaba con los demás participantes de las pruebas de las que formaba parte.
Alexis dio un paso adelante y, sin hacer una mueca de asco por ver la sangre deslizarse por su dedo, curó la herida que Rhyna se había hecho.
-Gracias -murmuró ésta. Alexis negó con la cabeza, como diciendo: <<No me las des>> y volvió a su sitio.
A Andrew le empezó a doler la cabeza y, haciendo esfuerzos por no hacer caso del dolor, se llevó las manos a la cabeza mientras empezaba a trazar un plan para llegar al círculo rojo que había un poco más allá.
Susurros y más susurros empezaron a sonar en su mente. Reprimió un grito al reconocer la voz que le estaba hablando:
<<Andrew, ten mucho cuidado. No toques por nada del mundo los obstáculos, y, recuerda: a veces el camino más corto no es el mejor>>.
La voz se apagó y Andrew miró a Chloe, que también se había llevado las manos a la cabeza. Vio también cómo, lentamente, su hermana se iba recuperando y suspiró de alivio.


La bocina sonó y todos los concursantes salieron disparados hacia el círculo hasta el que tenían que llegar. El camino era difícil, porque habían obstáculos por todas partes
Chloe se alejó un poco de Andrew. Sabía que tenía que estar cerca para teletransportarse con Andrew por si pasaba algo, pero quería superar esta prueba sin ayuda. Al principio, empezó a caminar. Llegó hasta donde había una botella de vidrio, que explotó. Los cristales verdes saltaron por los aires y algunos trozos llegaron a hacer cortes bastante profundos en la piel de Chloe. Una sensación de dolor invadió el cuerpo de ésta, que reprimió las ganas de gritar. Lo único que quedó de la botella fue un pequeño cristal de color verde. Chloe titubeó al pensar en cogerlo. Parecía tan indefenso... Consiguió hacer que levitara usando sus poderes y lo depositó en su mano.
Pero comenzó a temblar y Chloe lo lanzó al aire, antes de que explotara.
Siguió caminando como pudo, y se fijó que había perdido de vista a su hermano y se había adentrado en unos espesos árboles.
A lo lejos, vio centellar el círculo rojo, tenía que conseguir llegar allí.

<<Venga, Andrew, tienes que llegar>> pensaba él, saltando los vidrios todo el tiempo.
Aún le quedaba un buen trecho, ya que se había entretenido cortando una planta carnívora.
Exclamó de dolor al ver que una planta con espinas le había arañado el pecho.
¿Por qué le tenían que poner con un bañador?
De repente, la mente le invadió de recuerdos de él y Chloe chapoteando en la pequeña piscina que tenían de pequeños hinchable. Él con su bañador oscuro y Chloe con un discreto bañador blanco con adornos.
Se obligó a olvidarse del recuerdo y centrarse cuando escuchó un grito. Era la voz de su hermana.
Iba a girar cuando se dio cuenta que estaba rodeado de plantas y lo único que podía era seguir recto.
Siguió, pero preocupado por su hermana.
Los demás deberían estar llegando también.
Aceleró el paso y paró en seco al ver que tenía un bonito tigre blanco de bengala delante.

Le pegó otra patada más para asegurarse de que estaba muerto y siguió su camino.
Se había tenido que enfrentar a un gigantesco cocodrilo, cosa que casi le costó la vida.
Ya solo le quedaba un pequeño trozo. Y, la gente se preguntaría: ¿Y por qué no te teletransportas hasta el círculo rojo directamente?
Pero Chloe eso ya lo había pensado, pero la cosa no era tan simple. Ya lo había intentado y no había servido para nada, lo único que había hecho era retroceder unos metros.
Vio que, atrás del círculo, alguien iba corriendo.
Agudizó la vista y vio a Mike
Entonces, ella hizo lo mismo, corrió hasta que llegó al círculo, en el que ya estaba sentado Mike, jadeante y sonriente.
-Siento decirte que he ganado -se jactó él.
-¿Te has tenido que enfrentar contra un cocodrilo? -le preguntó Chloe.
-No, pero sí contra una avestruz, que, si te interesa, era enorme y no paraba de picotearme.
Chloe puso los ojos en blanco y dejó pasar el tema.
Un rato más tarde, aparecieron todos menos Rhyna.
-¿Donde está? -dijo Andrew.
-Debería haber vuelto ya, iba delante de mi, la he oído gritar cuando yo aún estaba atrás -explicó Alexis.
Todos pensaron lo peor.
Entonces, de repente, se cayeron al suelo y todo se volvió negro.
Y, minutos después, una luz blanquecina les hizo volver a abrirlos.
Se encontraban rodeados de gente, sonriendo y felicitándolos.
-Y aquí tenemos a los ganadores -dijo una voz, la de Moew.-Ahora recibirán su piedras. Chicos, enhorabuena por estar aquí, ha sido muy difícil, lo sé. Y siento lo de vuestra amiga Rhyna.
Todos bajaron la vista, entristecidos, había sido cierta su muerte.
-Y aquí tenéis el premio más esperado -dijo. Abrió las manos y en cada una aparecieron dos pequeñas bolsas de terciopelo rojas.
Las fue entregando a cada uno, que, miraban sorprendidos, el contenido.
Dentro de las bolsitas, habían dos pequeñas gemas blancas y brillantes. Que, al tocarlas, se iluminaban.
Tras acabar la ceremonia, Blake se acercó hacia a Chloe y le susurró:
-Felicidades, cuando me han dicho que estabas en peligro, me he preocupado mucho. Menos mal que estás aquí.

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Hola! ¿Os ha gustado?
Una cosa, queremos deciros que como ya hemos empezado las clases, no podremos escribir tanto :(
Y, otra cosa, ¿Podríais recomendar nuestro blog a alguien que creáis que le vaya a gustar? 
Si no queréis, no pasa nada.
Muchos besos!

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 5 - La lucha contra los clones

Andrew y Chloe estaban comiendo junto a Blake y Troy. Habían estado un rato más hablando y habían acabado por hacer buenas migas.
La verdad era que ninguno de los dos hermanos se callaban, pero eran divertidos y simpáticos.
Chloe se reía especialmente con Blake. No sabía por qué, pero cada vez que lo veía se sonrojaba y su corazón empezaba a latir fuerte. Bah, serían nervios, era ella muy tímida.
En ese momento, sonó una campana y Andrew desvió la mirada hacia ella.
-¡PFFF! -Escupió la coca-cola que llevaba en la boca, con tan mala suerte que empapó a Chloe.
-¡Andrew! -protestó ésta. Su pelo chorreaba coca-cola.
-¡Lo siento! Pero, ¿la has visto? ¡Está flotando! ¡Una campana flotante no se ve todos los días!
Chloe gruñó y miró a Troy, que dijo:
-Tranqui, yo lo arreglo.
Hizo un gesto con el brazo, como si estuviera haciendo un baile, y chasqueó los dedos. Chloe se palpó el pelo y se tocó la ropa: estaba como nueva.
-Gracias.
Troy negó con la cabeza, como diciendo: <<No me des las gracias>>, y miró en dirección a la campanita.
Una señora un poco mayor había aparecido como por arte de magia. Aunque, claro, estando en Spelway eso no sonaba tan raro. Empezó a hablar:
-¡Buenos días a todos! Os quería anunciar que hoy tendremos unas pruebas de magia especiales para los novatos, que tendrán la oportunidad de tener sus propias gemas de poder. -Miró a Andrew y a Chloe, aunque estos no se dieron cuenta-. No os las podréis saltar; de lo contrario, perderéis vuestros poderes. Os deseo mucha suerte a todos...
Un polvo rosa claro la rodeó y desapareció.
-¿Y ésa? -preguntó Andrew, refiriéndose a la señora.
-Es... como, digamos, la directora de la academia de magia. Es la más poderosa de las cuatro ciudades y nunca nadie se ha atrevido a contradecirla.
-¿Y qué es ese tema de las gemas?
Troy y Blake se pusieron pálidos de pronto. Las expresiones de su cara se volvieron más graves y serias.
-Esas gemas son muy difíciles conseguirlas. Sólo existen tres finales para los participantes: que consigan las gemas, que pierdan sus poderes o que se mueran. Y, lo peor, es que vosotros tenéis que participar.
Andrew y Chloe se miraron. Ellos también se habían puesto pálidos.
-¿Cuándo... cuándo son? -preguntó Chloe con la voz temblorosa.
-Dentro de una semana -dijo Troy mientras se levantaba, dispuesto a irse a su habitación.
-Sssííí... Buena suerte -dijo Blake y siguió a su hermano.
-Ya es hora de irse, chicos. Las clases empiezan en media hora y querréis prepararos -les avisó una asistenta del comedor-. ¿Os puedo dar un consejo? Practicad con vuestros poderes todos los días siempre que os sea posible. Y, cuánto más, mejor, resistiréis más en la prueba.
Andrew levantó la vista para mirar a la asistenta a la cara y vio que tenía los ojos violetas, igual que la directora de la academia.
Ésta le guiñó el ojo y Andrew supo que estaba en lo cierto.
-¿Por qué nos ayuda? -preguntó, curioso.
-Sois muy importantes en Spelway, querido, y tenéis unos poderes mucho más poderosos de lo que todos, e incluso vosotros, creéis. Es importante que sigáis vivos pase lo que pase. Aunque no lo sepáis, estaré con vosotros en todo momento y os ayudaré, si es necesario.
Chloe se iba a girar para pedirle explicaciones, pero la anciana ya se había ido. No tuvo tiempo de protestar, porque Andrew la cogió del brazo y la arrastró hacia su habitación.
Entraron y se tumbaron en las literas.
-Oye, todo esto es muy confuso. En menos de tres días hemos pasado de ser unos chicos normales a tener poderes mágicos y a vivir en una ciudad mágica. ¿No te parece?
Andrew se reclinó en su litera, como si intentara mirar a Chloe.
-Sí, la verdad, pero ya no hay vuelta atrás. Tenemos que intentar conseguir las gemas esas raras y aprender a usarlas, será lo mejor.
Chloe asintió, aunque Andrew no podía verla.
-¿Llamamos a Blake y a Troy para los entrenamientos? -sugirió Chloe, que se había vuelto a ruborizar levemente al pronunciar el nombre de Blake.
-Vale. Yo aún no sé muy bien qué poderes tengo y creo que me harán falta en la prueba.
Llamaron a los dos hermanos, que aceptaron, encantados, y se fueron al centro de Spelway. Troy y Blake les iban a llevar a una zona que estaba abandonada desde hacía mucho tiempo, por si causaban destrozos.
Llegaron en poco tiempo gracias al poder de Chloe, aunque no todas habían salido bien. En una ocasión habían acabado en la copa de un árbol (bajar había sido toda una aventura), en otra habían acabado en un tejado y en otra, habían aparecido en mitad de la cocina de un restaurante.
Pero, por fin, habían llegado a las ruinas de Nelway, lo que había sido la ciudad más importante de las cuatro ciudades antes de que la guerra mágica empezara.
Por entonces, Spelway aún no existía. La habían construido después de la guerra.
-¿Dónde estamos? -preguntó Chloe, maravillada. Siempre le habían gustado las ruinas y la arqueología.
-Esto era Nelway... Fue destruida en la guerra más... violenta que ha habido aquí. Esto es todo lo que queda de ella... Piedras derrumbadas con moho y rodeadas de bosque y de animales.
Ni Andrew ni Chloe preguntaron nada más.
La primera en empezar a practicar fue Chloe. Se teletransportó varias veces. Le salía bien. Intentó teletransportar algunas rocas que habían por allí. La mayoría de veces casi acabó en desastre.
Andrew luchaba contra Troy.
-¿Y vosotros pasasteis las pruebas de las gemas? -le dijo Chloe a Blake, mientras intentaba elevar una piedra.
-Sí, la mayoría lo tenemos que hacer al principio de todo -le explicó Blake.-Oye, yo creo que tal vez tengas más poderes. Vamos a intentarlo. Te voy a lanzar una piedra, haz lo que puedas para protegerte.
-Eh vale -aún no había acabado de terminar la frase cuando Blake ya estaba lanzándole una pequeña piedra.
Pensó en teletransportarse, pero no. No sabía que hace, solo pensaba en protegerse. Apretó los puños y cerró los ojos, esperando recibir un golpe en la cara, pero no pasó nada.
Los abrió lentamente y se fijó que delante de ella había algo así como un escudo.
-Wow -Troy apartó la vista de lo que estaba haciendo y recibió un golpe de Andrew.
-Perdona -se disculpó Andrew.
-No te preocupes.
Blake se quedó pensativo.
-¡Ya sé como ayudarte a fortalecer lo de los escudos! -exclamó Blake.-Será muy divertido, ya verás.
Blake hizo aparecer una pistola de agua de la nada y se puso en posición para empezar a disparar hacia Chloe.
-¿Podrás defenderte?
-Sí. Vamos, al menos creo qu...
No tuvo tiempo de terminar la frase; Blake le había disparado y la había empapado de pies a cabeza.
-Tienes que estar atenta, es el primer paso para crear un escudo fuerte -dijo Blake mientras se encogía de hombros.
Chloe se sintió furiosa y usó sus poderes para lanzarle piedras pequeñas.
-¡Vale, vale, vale! ¡No lo volveré a hacer! ¡Te lo prometo!
-Hum... Así me gusta más -afirmó.
Se pusieron manos a la obra.
                                                                             *****
La semana transcurrió sin problemas. Andrew y Chloe cada vez sabían controlar mejor sus poderes. Estarían bien entrenados para la prueba.
Faltaba tan solo un día y los dos estaban nerviosos. Sabían perfectamente que los dos podían morir fácilmente y la idea les aterraba.
Andrew se dejó caer en la cama, agotado. Siempre entrenaba hasta que sus poderes se quedaban al límite y hasta que él se cansaba.
Pensó en la prueba y en la anciana que le había hablado una semana atrás. Ojalá estuviera en lo cierto.
Se durmió en un abrir y cerrar de ojos.
Mientras tanto, arriba, Chloe, como todas las noches, pensaba en su padre, en su casa en Londres, en Spelway y en sus poderes. ¡Cómo había cambiado todo en menos de dos semanas!
Se dio media vuelta. No tenía nada de sueño y, además, estaba un poco incómoda. Probó a cambiar de posición.
Pensó que mañana iba a necesitar toda su energía y cerró los ojos, dispuesta a dormir de un tirón y a reponer energía.



Al día siguiente, Andrew y Chloe se despertaron bastante tarde. Eso era raro, normalmente les despertaban sobre las ocho y a las nueve tenían que estar entrenando.
Andrew miró el reloj deportivo que llevaba en la muñeca: eran las once y cuarto. ¿Dónde estarían todos los demás?
Chloe bajó por la escalerilla de la litera para unirse a Andrew.
-¿Tienes idea de qué pasa? -le preguntó éste, enseñándole la pantalla de su reloj-. ¡Tendrían que habernos despertado hace rato!
Chloe se encogió de hombros.
Los dos salieron fuera de la habitación y vieron que allí tampoco había nadie. Decidieron ir a las ruinas. Blake y Troy estarían allí fijo.
Para no perder tiempo, Chloe teletransportó a los dos. Llegaron en un abrir y cerrar de ojos.
Andrew dejó escapar un suspiro de alivio al ver que todos estaban allí. La ciudad entera de Spelway estaba dividida en cuatro partes, el equipo rojo, el azul, el verde, y el amarillo, y coreaban los nombres de las personas que formaban su equipo.
-¿Cómo no los hemos oído antes? -dijo Chloe, mientras parpadeaba una y otra vez, perpleja.
-No tengo ni idea, pero me extraña.
La gente gritaba tanto, que los dos hermanos pensaron que hasta los estarían oyendo en Myuway, la ciudad más cercana a Spelway.
-¡Oh, ya estáis aquí! -les sorprendió una voz por detrás. Chloe se giró, sobresaltada y vio que les había hablado una señora.
-¿Quién es usted? -preguntó-. Nunca la había visto por aquí.
La anciana sonrió y a Andrew le encajó todo. Tenía la misma sonrisa, la misma voz...
-Es usted. La asistenta del comedor del otro día, la directora de la academia.
La anciana lo miró, con los ojos cansados, y le dirigió una sonrisa.
-Eres listo, muchacho. Sí, soy yo. Os dije que procuraría que siguieráis vivos y lo voy a cumplir, aun así, tened muchísimo cuidado. Puede que tengáis al enemigo delante vuestra y que no os deis cuenta. Ahora tengo que irme a presentar la competición, hasta luego.
Chasquó los dedos y desapareció. Andrew y Chloe se miraron, confusos, y fueron a mezclarse con el grupo de gente que había a los pies del pequeño escenario.
-Señoras y señores, bienvenidos a las pruebas de las gemas del poder -dijo la voz de un joven en el escenario-. Os agradecemos que hayáis venido a ver las pruebas y os deseamos mucha suerte, participantes. Ya sabéis que, o ganáis, o morís. Así que, tened muucho cuidado. La primera prueba es de luchar contra vosotros mismos. Es decir, lucharéis contra vuestro clon. -La expresión de su cara se puso más grave-. Os deseo mucha suerte, porque mucha gente ha muerto en esta prueba.
Dio un par de palmadas y los participantes del concurso desaparecieron.


Andrew y Chloe aparecieron en un sitio un poco peculiar. Estaba todo oscuro y solo se veían las muertas ramas de los árboles sin hojas. Daba un poco de miedo.
Andrew intentó darle la mano a Chloe, para no perderla de vista, pero no se veía nada. Se dio cuenta de que estaba solo en mitad de aquel rastro de muerte.


Chloe, en cambio, se vio rodeada de luz. Los árboles y las plantas también estaban muertos, pero el sol brillaba con mucha intensidad. Con tanta, que casi pensó que se iba a quemar la piel.
Se levantó del suelo y, sudando sin parar, dio una vuelta sobre si misma para ver si Andrew estaba por allí.
Vio movimiento entre los arbustos y, decidida, avanzó un par de pasos.
Pero no volvió a pasar.
Alguien carraspeó a su espalda y Chloe se dio la vuelta rápidamente para ver quién era.
Ahogó un grito de sorpresa.


Mientras, Andrew ya estaba luchando contra su clon. Éste era más rápido y fuerte y controlaba mejor sus poderes.
Pero Andrew estaba dispuesto a luchar. Más que nada, para que Chloe no estuviera sola si ganaba la competición.
Recordó los entrenamientos con Troy, buscando alguna técnica que le hiciera ganar, pero el clon siempre adivinaba sus intenciones.
<<Normal>>, pensó, <<¿Acaso no somos la misma persona?>>.
Esquivó el puñetazo que iba directo a su mejilla y se puso en guardia. Esta vez tenía que atacar como fuera.
Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que el clon había vuelto a atacar y le acertó en plena cara.
Andrew salió volando por los aires y aterrizó en la hierba, que, sorprendentemente, estaba fresca y viva.
Dio en la hierba con los puños, maldiciendo el ataque y al doble y se volvió a levantar, rebosante de ira que exigía ser liberada.
De pronto, empezó a ver mejor en la oscuridad. Distinguía los árboles, que seguían igual de muertos, las rocas y alguna que otra ruina.
Un humo de color ocre empezó a rodearle. Se sintió más poderoso y fuerte, y fue entonces cuando decidió atacar. Con una velocidad increíble fue hacia su otro yo y le dio un puñetazo en la mejilla.
El doble salió volando por los aires y Andrew esbozó una pequeña sonrisa de victoria.


Chloe se había quedado de piedra al ver que la persona que tenía delante era... ¡ella misma! Sorprendida, dio un paso atrás para alejarse un poco, pero el clon avanzó.
-¿De qué tienes miedo, Chloe? -le preguntó éste-. ¿De perder contra ti misma? -dijo y soltó una carcajada que sonaba a malvada.
Chloe decidió aprovechar la situación para lanzarle una piedra, para ver si le daba y se desmayaba.
Pero su doble cogió la piedra y apretó fuerte.
Se oyó una especie de "crac" y Chloe vio, aterrada, cómo la piedra caía pedazo a pedazo hasta el suelo.
-Te iba a dejar ganar, pero ahora jugaré duro, tú misma te lo has buscado.
Con el dedo índice, la doble señaló varias piedras y éstas empezaron a flotar.
Señaló entonces hacia la verdadera Chloe y las piedras fueron hacia ella rápidamente.
Chloe evocó un escudo y las piedras repiquetearon en él.
Bajó las manos, cansada, y el escudo desapareció.
-¿Ya estás cansada? Eres tan frágil y débil... Acabaré contigo antes de que te des cuenta.
-¿Frágil... y débil? -repitió Chloe, despacio. Ella no era así. Ella había luchado por todo lo que había querido. Ella no era la típica chica con miedo a que la insultaran. Siempre se defendía, a ella y a los demás. Cuando insultaban a alguna persona, ella siempre salía a defenderla, aunque no la conociera.
Un humo de color rosa chicle la empezó a rodear. Estaba furiosa y parecía que el clon lo sabía, porque retrocedió. Empezó a correr cada vez más deprisa para intentar escapar, pero era demasiado tarde.
Chloe usó sus poderes para levantar el tronco de un árbol que había por allí y se lo tiró encima. La doble se quedó atrapada, sin poder hacer nada. Forcejeaba sin parar, haciendo que el cuerpo le doliera.
Chloe se acercó a ella y tiró una piedra. Sabía que al fin y al cabo no iba a pasar nada, solo era un clon, una ilusión que parecía demasiado real...
Todo empezó a brillar con intensidad y la imagen de ese lugar empezó a dar vueltas y vueltas...


domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 4 - Spelway

-Guau... -susurró Chloe al ver el lugar donde se encontraban-. Esto... ¿Esto es Spelway?
Leaw le dirigió una sonrisa y asintió.
-Sí, querida. Andrew, Chloe, ¡bienvenidos a Spelway!
Ante ellos se alzaba una ciudad de casitas, y algún que otro edificio alto. El suelo de las calles era de piedras y estaba lleno de gente. También habían laderas con árboles.
-Una cosa...Nosotros no tenemos ropa... -dijo Chloe, un poco incómoda.
-Ah, ya te prestaré algo, y sino un día de estos volvéis a vuestra casa y cogéis.
Al pensar en casa, Andrew se sintió nostálgico.
-Bueno, y ahora os voy a dirigir a la academia. En ella normalmente no viven alumnos, quiero decir, no es un internado, pero hay algunas habitaciones para casos excepcionales. Yo, por ejemplo, soy profesora y tengo la casa al lado, así que, si necesitáis algo, no tenéis tan solo que bajar -les contó Leaw, avanzando entre la calle.
-La verdad, Spelway es una ciudad tranquila y tradicional, nada comparado con Keway, pufff, allí todo es tan moderno y les va mucho la fiesta. Las fiestas de allí, según dicen, son inmejorables. Yo nunca he ido a ninguna -continuó hablando Leaw.
Andrew y Chloe intentaban asimilar todo con tranquilidad, pese a que todo estaba ocurriendo muy rápido.
Siguieron caminando. Había cafeterías y todo. Había una en especial muy bonita que le gustó a Chloe. En la entrada había un dibujo de una tetera rosa y una magdalena, y habían sillas y mesas rosas para sentarse y tomar algo.
-Dentro de poco llegaremos a la academia. Es ese edificio de allí alto -señaló Leaw.
Miraron en ese dirección y en efecto, se encontraron con un edificio ancho de granito blanco, con ventanas. Tenía 4 pisos, pero igualmente era muy ancho.
Llegaron allí y la puerta se abrió. Se encontraron una especie de recepción de paredes color crema con pasillos a ambos lados.
-¡Hola Leaw! ¿Estos son los hijos de Megan? Ohh, que monos, que carita ponen de perdidos -le saludó una chica con gafas. Tendría también la edad de Leaw más o menos.
<<¿Como se lo habrá contado si ha estado todo el rato con nosotros y no ha dicho nada a nadie>> pensó Chloe, pero no se atrevió a preguntarlo.
-Sí, estos son -dijo Leaw. A Andrew le pareció que lo decía como suspirando- Chicos, esta es Keyla. Tiene también dos hijos que viven aquí...Luego los veréis.
-Seguro que os hacéis amigos, ya veréis. Os voy a dar una habitación cerca de la nuestra por si queréis algo. Los hijos de Megan tienen que ser bien tratados -dijo Keyla, muy sonriente- Id a la 15, la nuestra es la 12.
-¿Y la llave? -preguntó Chloe, como si fuera la cosa más normal.
Leaw y Keyla se rieron.
-Ahora os explicaré.
Cruzaron a la izquierda y subieron unas escaleras de madera, a continuación, volvieron a cruzar a la izquierda y se adentraron en un pasillo lleno de puertas.
-15...15...¡Aqui está! -exclamó Leaw, buscando la habitación.
En cuanto se pusieron delante, la puerta se abrió.
Entraron y vieron una bonita, pero sencilla habitación blanca, con armarios y  con una litera de madera color oscuro. Las sábanas de las camas eran azules:


Chloe le tocó el hombro a Andrew y le susurró:
-Yo me pido arriba.
Andrew sonrió.
-Bueno, yo ahora os dejo, os voy a buscar algo de ropa, en un cuarto de hora vuelvo.
Leaw salió y la puerta se cerró.
-Esto no está nada mal -opinó Chloe, subiendo las escaleras de su litera.
-Ya, pero no tenemos muchas cosas que hacer -añadió Andrew.
-Hombre Andrew, es el primer día. Seguro que cambia. Nos darán clases de poderes y tal. No está nada mal, sobre todo porque ahora ya sé como hacer esto -dijo Chloe, apareciendo en la cama de Andrew, que se dio un susto.
-¿Eso es teletransportase no? -le preguntó Chloe.
Su hermano asintió.
Escucharon unos golpes en la puerta. Y, tras eso, se abrió.
-Hola, ¿Vosotros sois los nuevos, verdad? -preguntó un joven, moreno, más o menos de su edad.
Había algo diferente en él. Él no llevaba la ropa típica de la gente que iba por la calle: bermudas, camisas blancas...Él llevaba unos vaqueros normales y corrientes y un polo morado- Perdonad, soy Troyold, para los amigos, Troy. Creo que habéis conocido a mi madre, Keyla.
-Pues claro que la habrán visto, tonto. Han pasado por recepción para venir aquí -se añadió a la conversación un chico alto. Este era menos moreno y el cabello lo tenía castaño claro con algunas mechas rubias. También llevaba vaqueros, pero este no llevaba un polo, sino una camiseta blanca con una chaleco encima. Tenía una aire así como superior.
A Chloe le pareció muy guapo, pero se obligó a no pensar en eso.
-Ya, pero era...-siguió Troy.
-Yo soy Blake, hermano de Troy. Nosotros somos de Keway, por eso mi madre se llama así. Aunque ya lo habréis notado, si no es de tontos...
Chloe miró a Blake que le devolvió la mirada, sonriente. Chloe enseguida apartó la vista.
-Perdonad a mi hermano, el pobre es así. No le hagáis caso -se disculpó Troy.
-¿Para qué habéis venido? -preguntó Chloe. No les estaba escuchando, pero quería que se fueran cuanto antes para poder practicar con sus poderes.
-Solo queríamos daros la bienvenida y traeros unas pastas que ha hecho nuestra madre con la ayuda de la magia. Están buenísimas -dijo guiñando el ojo Blake.
-Están en nuestra habitación, te las has dejado -bufó Troy, harto de los despistes de su hermano.
A Chloe le hizo gracia la situación y se le escapó una sonrisilla.
-¿Y no podéis traerlas dando un chasquido o algo así? -preguntó Andrew.
-No. Porque nosotros no somos hechiceros, nosotros tenemos poderes de por sí. Y, yo no tengo el poder de teletransportar cosas o teletransportarme o algo así, por lo cual, tengo que andar, no lo tiene mucha gente ese poder. Un rollo, lo sé -les explicó Blake.
-¿Y que poderes tenéis? -dijo Chloe.
-Yo tengo como una extraña fuerza, tengo que tener cuidado, por ejemplo. Dadme alguna cosa que no queráis -Troy como vio que ningún hermano respondía, cogió una lámpara que había- Si no controlo mis poderes, con solo cogerlo, aunque lo cojas normal, lo rompo.
La lámpara se quebró en añicos.
-Bastante hábil para luchar.
-Creo que yo también tengo ese poder -coincidió Andrew.
Troy sonrió:
-Pues ya te enseñaré.
-Yo, controlo el fuego. Es un poco extraño. Genero chispas, hago crecer fuego...Y también me puedo volverme invisible -dijo Blake.
De repente, desapareció, se escucharon pasos, y apareció al lado de Andrew.
-¿Y tú...Eres Chloe verdad? -preguntó Troy, torciendo la boca.
-Sí, me llamo Chloe, no te preocupes. Yo, no lo sé aún del todo. Se que puedo teletransportarme y poco más. Espero poder hacer más cosas.
-Seguro, si te puedes teletransportar podrás también teletransportar cosas. De todas formas, lo probamos ahora después de comer.
Chloe miró su reloj de agujas. Aún eran las 12.
-¿No es un poco pronto?
-Es verdad, se nos había olvidado, cuando cruzas un portal a aquí, se adelantan dos horas. Resumiendo, aquí hay dos horas de más. Ya te acostumbrarás preciosa -explicó Blake-Voy a por las pastas.
Chloe enrojeció un poco. Supiró, ahora también se tendría que acostumbrar al cambio de hora.
Llamaron a la puerta, después se abrió y aparecieron Leaw y Blake.
-Hola chicos. Veo que ya habéis hecho migas -Leaw llevaba una bolsa en la mano.
-Nosotros vamos a ayudar un poco a poner la mesa. Hasta luego -se despidió Troy, cogiendo a Blake del chaleco.
Tras irse, Leaw sacó un sencillo vestido blanco liso, con un cinturón azul en medio, de la bolsa. El vestido era de palabra de honor.
-Es muy sencillo, pero es lo que se lleva aquí, pruébatelo. Andrew, para ti solo he conseguido unas bermudas y una camisa. Lo siento. Aunque es mejor que el uniforme.
-¿No pasaré frío con esto? -le preguntó Chloe, refiriéndose al vestido.
-¡Ah, se me olvidaba! Keyla me ha prestado esto para ti, más bien diría un regalo.
Chasqueó los dedos y apareció una chaqueta vaquera:


Leaw y Andrew se esperaron  afuera para que se cambiara.
Chloe no solía llevar vestidos tan escotados, pero tuvo que ceder si no quería llevar el uniforme del instituto todo el rato.
Para sorpresa de ella, no le quedaba mal.
Andrew también se cambió.
Tras eso, bajaron a comer con los demás.
Pronto descubrirían que Troy y Blake iban a ser para ellos como hermanos, o tal vez algunos más que hermanos...


Hola, ya está aquí el capitulo cuatro, esperamos que os guste mucho.
Besos

sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 3 - La explicación

William se despertó cuando el despertador de Chloe y Andrew sonó. Nadie se levantaba para apagarlo y la alarma cada vez era más fuerte.
-¡¡Que alguien apague ese maldito despertador!! -gritó.
Como no le hacían caso, fue él mismo a su habitación.
-¡Andrew, Chloe! -protestó.
Nadie respondía y eso era raro. William abrió la puerta y vio que las camas estaban deshechas y que su pijama estaba allí.
El corazón le empezó a latir muy rápido y empezó a sudar. Bajo rápidamente las escaleras (estuvo a punto de caerse un par de veces) y fue a la cocina. Allí no había nadie.
Fue corriendo al salón para ver si estaban en el sofá que tanto les gustaba. Pero allí tampoco había nadie.
<<Oh, no>>, pensó. <<¡No, no, no, no, no!>>.
Vio por el rabillo del ojo que el teléfono fijo estaba en su sitio (eso era muy raro) y corrió hacia él. Estaba tan preocupado que hasta le parecía que los números de las teclas no paraban de moverse. Intentó tranquilizarse un poco y, lentamente, marcó el número de teléfono de Leaw.
-¿Leaw? -preguntó, con la voz temblándole.
-¿William? ¿Qué ha pasado? ¿Ya se lo has dicho?
-¡Leaw, aquí no están! -dijo haciendo caso omiso de las palabras de Leaw. Estaba tan preocupado que los ojos se le empezaron a emborronar.
-¿Qué? -gritó Leaw-. Tranquilo, William. Intentaré encontrarlos con mis poderes. Pero me tienes que prometer que luego les contarás todo y que les contarás lo que sabes de Spelway.
-Está bien -le respondió William. Después, colgó.
Se dejó caer en el sofá que tanto le gustaba a sus hijos y empezó a pensar en Chloe y en Andrew. ¿Estarían bien? ¿Los habrían secuestrado los captura-magos?
Sin poder reprimirlo, una lágrima se deslizó por su mejilla y se tumbó para intentar dormir.


Andrew y Chloe comían una manzana cada uno a la sombra de un árbol.
Habían estado prácticamente toda la mañana caminando por la ciudad sin saber a dónde iban.
En ese momento estaban cerca del Big Ben y del Ojo de Londres. Ninguno de los sabían por qué habían ido allí exactamente.
-Andrew, ¿por qué hemos venido a un sitio tan típico? -preguntó Chloe, extrañada-. Igual los hombres esos están por aquí...
-No lo sé, yo... -Se paró a pensar. Igual su hermana lo tomaba por loco, pero con todas las cosas extrañas que estaban viviendo igual no. Cogió aire y lo soltó-: Es como si algo estuviera controlando mis piernas. Por más que lo intento, no logro frenarlas. Creo que aquí va a pasar algo... No sé el qué, pero algo -dijo frunciendo el ceño.
Chloe miró al frente. Todo estaba normal. Las personas paseando tranquilamente por la orilla del Támesis, los turistas haciendo fotos sin parar y los barcos navegando tranquilamente por el río.
Sin embargo, se calló.
Le dio el último mordisco a la manzana y se levantó para ir a tirarla. Volvió con su hermano, que observaba un punto en el horizonte. Se inclinó.
-Chloe, ¿ves eso de allí? -preguntó Andrew apoyando la mano en el hombro de su hermana.
-¿A qué te refieres? -preguntó ésta, que ni siquiera había girado la cabeza.
-La luz esa. Cada vez está más cerca.
Chloe, alarmada, esta vez sí que miró y vio que su hermano tenía razón. Se levantaron, dispuestos a avisar a la gente, pero éstas se habían parado completamente.
El aire no soplaba y las nubes del cielo habían parado de moverse. Los coches y los barcos no se movían de su sitio. La bandera de Londres que sujetaba un turista se había dejado de mover.
-¿Qué está pasando aquí? -chilló Chloe, un poco asustada.
Además, la luz estaba tan cerca que parecía que los fuese a aplastar.
Los dos hermanos se pusieron en posición para luchar. Aunque sabían que no iba a valer para nada.
La luz se paró delante de ellos y tomó la forma de una mujer de la misma edad que su padre. Ésta sonrió. Tenía melenita hasta por un poco más debajo de la barbilla, los ojos los tenía marrones y los labios pintados de rojo.
-Hola. No os asustéis, por favor. Yo no soy como los otros captura-magos del otro día. Soy amiga, bueno, era amiga de vuestra madre. ¿Me podríais acompañar hasta vuestra casa para explicaros todo lo que os pasa junto a vuestro padre? -explicó-. Perdonad, no me he presentado, me llamo Leaw.
Chloe y Andrew se miraron. No sabían qué hacer.
Al final, respondieron que vale.
-Muy bien, agarraos de las manos, nos vamos a teletransportar -dijo Leaw, dándole la mano a Chloe.
-Yo también hice eso el otro día -contó Chloe- Aunque no sé tampoco muy bien como hacerlo pero...
-Ya verás como sabrás.
Notaron el tirón en la tripa y el paisaje se difuminó antes sus ojos.
Aparecieron en la entrada de su casa.
Leaw alzó el puño, y con solo abrir la mano, la puerta se abrió.
Andrew le miraba fascinado.
-William, hola, soy Leaw, ya tengo a tus hijos -le avisó Leaw.
Al principio no se escuchó nada, pero después se escucharon pisadas corriendo.
Apareció William bajando la escalera.
-¡Andrew, Chloe! -exclamó, abrazándolos.
Después de la emotiva entrada de William, se sentaron el el sofá.
-Os voy a explicar -comenzó Leaw, frotándose las manos- Sois una especie de magos. Ahora os preguntaréis por qué. Pues, porque vuestra madre era una hechicera. Luchaba contra los captura-magos, contra unas criaturas, que ya os explicaré porque no vienen a cuento ahora. Y, en realidad, vuestra madre no falleció en un accidente, le atacaron las criaturas esas y no tuvo tiempo de defenderse.
Chloe se puso a llorar, no podía aguantar escuchar aquello.
-Lo sé, es triste querida. Bueno, y, hay una especie de mundo mágico en el que hay cuatro ciudades: Myuway; Keway; Spelway, que es donde vivo yo y Bitway. En cada una hay una academia de magos.
Vosotros, como la mayoría, ya poseéis poderes y pues iríais a aprender a controlarlos y a usarlos. Y a formaros claro, ya que para luchar tenéis que hacerlo. Y creo que os vais a tener que venir conmigo a Spelway.
William no ponía buena cara, más bien, estaba triste.
-¿Tendremos que irnos de Londres? ¿Tendremos que dejar a papá solo? -preguntó Chloe, apenada.
Leaw asintió, pero no dijo nada. Aun así, Chloe vio que estaba apenada.
-Podréis venir a visitarle cuando ya hayas aprendido a teletransportarte bien -le dijo.
Chloe se secó una lágrima que resbalaba por su mejilla y vio que Andrew hacía esfuerzos por no llorar.
Leaw, sin poder soportar por más tiempo la situación, se quitó el colgante que colgaba de su cuello. Era una amatista.
La tiró al suelo con fuerza y, al hacerlo, la piedra se rompió en mil pedazos.
Chloe ahogó un grito de horror.
Antes de que le pudiese preguntar a Leaw por qué había hecho eso, un humo violáceo empezó a salir de cada una de las piedrecitas que habían esparcidas por el suelo. Empezó a juntarse y a girar en una dirección.
Una luz violeta inundó la sala y, después, explotó.
Todos miraron en dirección al enorme portal que había delante de ellos y Leaw sonrió.
-¿Creías que la había roto, querida? No, es que el portal se abre así. Ahora le lanzo un hechizo y se vuelve a arreglar. Yo ya cruzo. Os espero al otro lado.
Leaw se paró delante del portal y, de una zancada, lo cruzó.
Los dos hermanos se giraron para mirar a su padre, que se estaba secando las lágrimas con un pañuelo. Andrew se acercó a él y le dio un largo abrazo.
-Volveremos pronto. Te lo prometo.
Se separó de él y dejó espacio para que Chloe le abrazase.
-Adiós papá -dijo y le dio un beso en la mejilla.
Los dos se volvieron hacia el portal. Se dieron la mano y se acercaron.
Se pararon a un paso de cruzar y se dieron la vuelta para despedirse por última vez de su padre.
Chloe miró también los apuntes de su amiga Anne en la mesa, esos apuntes que nunca se los podría devolver.
Le dijeron adiós con la mano y, mirando al frente, cruzaron el portal.

viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 2 - Reencuentro y huida

-¿Entonces...es eso Leaw? -se atrevió a decir William, nervioso.
-Me temo que sí William, me temo que sí. De todas formas, ya sabías que esto iba a pasar tarde o temprano -le respondió Leaw, al otro lado de la línea.
William se toqueteó el pelo. Hacia eso siempre que estaba nervioso.
Leaw era una amiga de su fallecida mujer Megan.
Al ver que William no respondía, Leaw continuó:
-Díselo William, será lo mejor, cuando lo hayas hecho, llámame otra vez y ya hablamos de como traerlos a Spelway.
De repente, William escuchó pasos por las escaleras, serían sus hijos.
-Vale, ya te traeré el libro que me has pedido, gracias por comprar, hasta luego -mintió para que sus hijos no se enterarán de nada.
A continuación, colgó.
-Hola. ¿No estabais durmiendo? -les preguntó William.
-Sí, pero te hemos oído hablar con alguien y nos ha extrañado -respondió Andrew, fijándose en la palidez de su padre, aunque no dijo nada al respecto.
-No, era un cliente preguntando una cosa.
-¿A estas horas? -le dijo Chloe.
-Sí. -William se giró-. Iros a dormir, chicos, venga.
-Papá, ¿nos estás ocultando algo? -insistió Andrew.
-¡Iros a la cama ya! -les gritó William.
Andrew y Chloe se sorprendieron mucho, su padre nunca alzaba la voz. Subieron de nuevo por la vieja escalera y se quedaron hablando.
-Chloe, creo que aquí está pasando algo muy raro. Lo mejor sería no involucrar a papá.
Chloe asintió.
Los dos volvieron a la cama, aún extrañados, y se durmieron profundamente.


Aliviado, William se dejó caer en la cama. Se había levantado bien temprano, a las cuatro, para que Andrew y Chloe no descubriesen que estaba hablando por teléfono. Pero le había salido todo mal.
Marcó con rapidez el número de teléfono de Leaw.
-¿Sí? -preguntó ésta.
-Leaw, soy yo otra vez. Es que estaban mis hijos aquí y...
-William, podrías habérselo dicho. Ya les han pasado suficientes cosas. Los... hombres bajitos captura-magos, o como quieras llamarlos y ahora tú llamando por teléfono. Se habrán dado cuenta de que les has mentido. Hasta yo sé que tú nunca coges el teléfono y no me ha hecho falta usar mis poderes para averiguarlo.
William tragó saliva. Las palabras de Leaw eran ciertas.
-Después se lo diré, por la tarde
-Bien -dijo Leaw, y colgó.
                                                                            *****
Al día siguiente, Andrew y Chloe se despertaron muy temprano. Esa era otra de las cosas que habían heredado de su madre.
Aunque se habían despertado antes, no habían perdido sueño. William aún no se había ido a trabajar, era un poco extraño.
Bajaron las escaleras con bastante cuidado para no despertar a su padre, que dormía tranquilamente en su habitación.
Llegaron hasta donde estaba el sofá. Era tan cómodo y tan blando que los dos se pasaban horas sentados o tumbados ahí mientras hablaban de cómo había ido su día o leyendo.
-¿Qué quieres para desayunar? -preguntó Andrew mientras se levantaba.
-Leche. ¡Ah!, y un trozo de bizcocho de chocolate.
-Vale.
Andrew comenzó a preparar el desayuno.
Al acabar, se lo dio a Chloe, que se lo tomó enseguida.
Un rato después, ambos emprendieron la marcha hacia el instituto.
Pero al salir de casa, notaron que alguien les vigilaba.
Se pararon y dijeron:
-¿Sois ladrones? No tenemos dinero encima... De verdad.
Escucharon pasos por detrás y se giraron.
<<Oh no, otra vez no>> -maldijo Andrew.
Los extraños señores de ayer estaban ahí.
-Ayer os escapasteis niños, pero hoy no va a ser así -les amenazó el que se llamaba Zafio.
-¿Quienes sois? -preguntó Chloe, con dureza.
-A ti no te importa -respondió el de la barba.
A continuación, conjuró unas palabras con la varita, pero esta vez Chloe no tuvo tiempo de hacer lo que hizo el día anterior y le dio.
Intentó hablar, pero, no podía. Le había echado un hechizo para que no hablase.
Hizo una mueca.
Andrew cogió a su hermana de la mano y le susurró:
-Haz lo de ayer. Lo de transportarnos.
Chloe no sabía como se hacia del todo, pero, al final lo consiguió.
Notaron el tirón y aparecieron en un baño.
-Chloe, nos has llevado a un baño. Espera -se quejó Andrew- ¡Este es el baño del instituto! Corre llévanos a otro sitio.
Chloe le cogió de la mano y volvieron, pero esta vez a su casa.
Fueron corriendo a la habitación de Chloe, que daba a la calle y miraron por la ventana.
Ya se habían ido, pero seguro que no tardarían en aparecer.
-¿Puedes hablar ya? -le preguntó su hermano.
-¡Sí! Por fin, es un rollo estar callada -exclamó Chloe.
Andrew paseó nervioso por la habitación.
-Creo que nos vamos a tener que ir de casa. O por lo menos hasta que esto pase. Sino, a papá le podrían hacer daño. Así que, coge un jersey y tu abrigo. Yo voy a coger comida.
Andrew bajó las escaleras.
Chloe se quedó sola en la habitación, sentada es su cómoda cama. Cogió un jersey del armario y se lo puso, también, decidió coger una mochila que tenía, en la que metió su teléfono móvil, que no usaba casi nunca, una libreta y una mantita por si iban a pasar más días de los que pensaban. ¡Ah! Y también cogió dinero de su hucha. Por fin le hacia falta.
Se quitó las zapatillas y fue hasta el cuarto de William. Éste dormía profundamente aún  y no se enteró de que su hija estaba observándole.
<<Adiós, papá>>, pensó Chloe. Cerró la puerta con cuidado y se puso las zapatillas. Bajó las escaleras (esta vez sin cuidado) y, una vez abajo, se cargó la mochila al hombro y se puso a esperar a Andrew.
Apareció poco después. Él también llevaba una mochila y pesaba bastante. Debía de haberla llenado de comida:

-Vámonos -dijo Andrew. Chloe asintió y los dos hermanos empezaron a caminar, sin rumbo fijo y sin pensar en que su vida cambiaría muy pronto.


Hola!!! Ya tenemos el segundo capitulo. Esperamos que os guste y nos contéis que os parece.
Besos!!!

jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 1 - Un extraño día

-¡Chole, venga, baja ya! -le llamó Andrew, desde la cocina.
Chloe todavía se estaba terminando de ponerse los zapatos.
Era una chica con cabellos rubios por los hombros. Tenía 16 años. No era muy alta, pero tampoco era bajita. Tenía unos ojos de color café, y era un poco delgada, cosa que no le gustaba mucho. Se parecía mucho a su madre, o eso le decía la gente que había llegado a conocerla, ya que su madre murió cuando Chloe solo tenía 3 años. En cambio, Andrew, con 17 años, se parecía más a William, su padre. Era alto y con el pelo castaño, tenía los hombros anchos y era bastante atractivo.
Se terminó de poner el zapato derecho y bajó las escaleras de madera hasta la cocina.
Solo estaban en la casa ella y su hermano.
Su padre, se iba a trabajar muy temprano a su tienda, en la que vendía de todo: libros, relojes...
-¿Ya estás lista? -le preguntó Andrew, cogiendo su mochila y pasándosela al hombro.
Chloe asintió.
Todas las mañanas iban juntos a un instituto cerca de su casa en Londres, andando.
Salieron afuera y cerraron.
Caminaron en silencio.
Andrew y Chloe no compartían muchos gustos.
-Papá me dijo ayer por la noche que mañana vendría la tía a cenar -dijo Chloe, rompiendo el silencio.
-¿Sí? -le respondió su hermano, sin curiosidad alguna, aunque intentaba aparentar que sí tenía.
-Sí.
No hablaron más hasta llegar al instituto.
Chloe no tenía muchas amigas allí, dos o tres. Andrew tampoco tenía muchos. Eran, más bien, chicos solitarios los dos.
Chloe les saludó a sus amigas desde lejos. Sus amigas le hicieron una señal para que fuera pero ella hizo caso omiso y se sentó en un banco, esperando a que sonar el timbre que daba comienzo a las clases.
Minutos después, se escuchó por fin el timbre. El que tanta gente odiaba.

Una hora y media después, salieron al recreo.
Andrew se sentó solo en un banco y empezó a comer con ganas su sandwich de tomate con jamón, uno de sus favoritos.
Chloe se acercó a él.
-¿No vas con tus amigas? -le dijo su hermano.
-¿No vas con tus amigos -le respondió Chloe, burlona.
-Está claro que hoy a ninguno le apetece ir con los amigos, por lo que veo -opinó Andrew, apunto de darle otro mordisco al sandwich.
Chloe no respondió, se limitó a sentarse a su lado.
-Me duele un poco la cabeza, la verdad -comentó Chloe, suspirando.
-¿Quieres que te lleven a casa? -le ofreció Andrew, un poco preocupado.
-No, será un simple dolor ya sabes -negó Chloe.
-Si no, allí tienes a un profesor para avisar -señaló a lo lejos.
-¿Que profesor? -preguntó extrañada su hermana, agudizando la vista.
-Ese que está apoyado en el árbol -siguió insistiendo Andrew.
-Andrew, allí no hay ningún profesor, ahí no hay nadie.
Andrew se fijó. Él veía a un profesor. Tal vez fueran imaginaciones suyas.
-Creo que me he mareado, voy a beber agua -le informó levantándose.
Chloe le dejó ir, y se terminó su sandwich, el dolor se hacía más fuerte pero después se aflojaba, era muy raro.
Más tarde, volvieron a las clases.
                                                                             *****
-Gracias, Anne. Mañana te los doy. Adiós. -Anne, una de las únicas amigas de Chloe, le había prestado unos apuntes.
Salió hasta la entrada del instituto y encontró a su hermano ya esperándole.
-¿Te sigue doliendo la cabeza? -empezó a hablar Andrew.
-No, solo estoy un poco mareada.
-Pues a mí me duele ahora. Habremos pillado un virus de esto o, simplemente, es el cambio de estación -explicó Andrew.
Comenzaron a andar hacia su casa. Ambos iban absortos en sus pensamientos cuando alguien les bloqueó el paso.
Eran unos hombres bajitos y llevaban ropas extrañas. Uno tenía barba blanca y los ojos uno de cada color. El otro llevaba un extraño sombrero y sonreía, enseñando todos sus sucios dientes.
Se rieron.
-Ya os tenemos, niñitos -dijo el de la barba-. Aplícales un hechizo para que se duerman.
<<¿Un hechizo?>>, pensó Chloe.
El hombre del sombrero extraño sacó una minúscula botellita de un bolsillo y se acercó a Andrew, que, un poco asustado, le empujó hacia atrás. Pero, al hacerlo, el hombre salió volando por los aires.
Chloe le miró como diciéndole: ¿¡Pero cómo has hecho eso!?
El de la barba abrió los ojos.
-Pues habrá que retenerlos -murmuró.
Sacó una varita de la nada y empezó a murmurar unas extrañas palabras.
<<¿Será esto del efecto del mareo?>>, pensaban los dos hermanos.
Chloe le dio la mano a su hermano y se la apretó justo cuando el de la barba estaba a punto de señalar con la varita hacia ellos.
Notaron un tirón en el estómago y aparecieron veinte metros más adelante.
-¡Cógelos, Zafio! -le mandó el de la barba a su otro amigo, que estaba tumbado en el suelo.
Zafio reaccionó rápido.
Andrew hechó a correr, junto a Chloe, que, sin saber cómo, apareció un poco más adelante todavía.
-¡Corre, Chloe, corre! -gritaba Andrew.
-¿Qué te crees que hago?
Los dos hermanos siguieron corriendo todo lo rápido que podían. Los dos estaban agotados y mareados, pero algo en su interior les decía que tenían que correr para no volver a ver a esos hombres de nuevo.
Por fin, empezaron a divisar su casa. Andrew hechó un vistazo por encima de su hombro y vio que el hombre del sombrero venía flotando y que sujetaba un extraño palo en su mano.
-¡Nos van a alcanzar!
-¡Escondámonos!
Chloe empezó a correr hacia un arbusto que había un poco más allá y Andrew le siguió. Se encogieron bien sobre sí mismos y esperaron durante largo rato.
-¿Cómo has hecho eso? -le preguntó Chloe a Andrew.
-Yo no he hecho nada. -Miró a su hermana, que tenía las mejillas sonrosadas y añadió-: ¿Y tú cómo has hecho eso?
-Yo... yo... no lo sé.
Andrew se dio la vuelta y apartó el arbusto para ver si los dos hombres se habían ido.
-Ya no están -informó-. ¿Nos vamos a casa?
Chloe asintió y, con la ayuda de su hermano, se levantó. Habían pasado un buen rato ahí sentados. Emprendieron la marcha, con paso tranquilo pero rápido, por si los hombres volvían a aparecer.
Chloe levantó la mirada y comprobó, aliviada, que ya casi habían llegado a su casa.
Llegaron cinco minutos después. Andrew abrió la puerta y, una vez dentro, Chloe la cerró con cuidado y se dejó caer hasta el suelo.
-¿Qué crees que ha pasado, Andrew?
Su hermano se encogió de hombros y Chloe se levantó.
-No te comas la cabeza por una cosa así. Recuerda que estábamos mareados y que nos dolía la...
-¡Ah, vamos, Andrew! ¿Me vas a decir que esto es simplemente una alucinación? Yo también lo he visto, y lo he vivido, y me parecía demasiado real para ser una alucinación.
-De todas formas, digas lo que digas, nunca he visto a esos dos hombres por Londres. Tenían pinta peligrosa, parecían ladrones. ¿No lo has pensado?
Chloe asintió y se apoyó en la encimera de la cocina. Su hermano se había puesto a cocinar algo que olía deliciosamente.
-¿Qué estás cocinando? -preguntó Chloe, curiosa.
-No te lo voy a decir. Que sea una sorpresa -dijo su hermano y sonrió.
-¡Andrew malooooo! -dijo Chloe mientras se reía sin parar. Siguió molestando un rato más a su hermano, pero se dio cuenta de que no se lo iba a decir y se fue a su habitación a hacer los deberes.
                                                                            *****
La puerta de la casa se abrió y, aunque estaba en el segundo piso, Chloe la oyó y bajó rápidamente a saludar a William, su padre.
Éste le dio un beso en la frente.
-¡Chloe! ¡Qué oído más fino tienes! -dijo medio riendo. Su hija sonrió y Andrew salió de la cocina. Padre e hija comenzaron a reirse como nunca lo habían hecho al ver que Andrew llevaba el delantal de flores rosas que había sido de su madre.
-¡Como sigáis riéndoos así no os dejo probar el postre que he hecho! -dijo, pero los dos siguieron riéndose.
William se acercó a su hijo y le dio un beso en la frente, al igual que con Chloe.
-¿Habéis preparado la cena? ¡Me muero de hambre!
Andrew asintió y fue rápidamente a la cocina. Chloe y su padre subieron al segundo piso y se fueron a sus respectivas habitaciones. Chloe se puso el pijama y bajó. William se puso las pantuflas y se desabrochó un botón de la camisa. Así ya se sentía a gusto.
Bajó y vio que Andrew estaba sirviendo espaguetis con tomate. Se sentó al lado de Chloe y probó los de su plato. Estaban deliciosos.
-¿Qué tal hoy en el instituto? -preguntó William, como todas las noches.
-La verdad, no muy bien -respondió Andrew-. Primero, a Chloe le dolía la cabeza, después, yo he visto a un profesor invisible, parece ser, luego Chloe estaba un poco mareada y finalmente a mí me dolía la cabeza.
-Sí -asintió Chloe-. Y, además, luego se han interpuesto en nuestro camino dos hombres bajitos que decían algo de conjuros, de varitas y de atraparnos...
William dejó de atender. ¿Señores bajitos? ¿Mareos, ilusiones y dolores de cabeza?
Tragó saliva y palideció.



Introducción del blog

Andrew y Chloe son dos hermanos normales. O, al menos, eso es lo que piensan hasta que, un dia, dos hombres un poco raros los intentan atacar en medio de la calle diciendo cosas sobre magia, conjuros y varitas. Poco a poco, los dos hermanos van descubriendo cosas sobre ellos, sobre lo que realmente pasó en el accidente de tráfico en el que murió su madre y sobre su verdadero origen
Una historia llena de amor y magia 


Hola! Somos Aida Styles y Claris Hollister (dueñas de otros blogs)
Esperamos que la historia os enganche y os guste. 
Comentad que os ha parecido la introducción.
Besos.
PD: ahora luego publicaremos el primer capitulo.
PD2: ¡No os olvidéis de haceros seguis ;)