domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 7- Volvemos a vernos

Chloe apretó los dientes e intentó no gritar. Leaw le estaba curando las heridas y Alexis le ayudaba. Desde que habían ganado la prueba, todos (menos Mike) se habían hecho amigos.
-¿No sería más rápido y eficaz con la magia? -preguntó Chloe, intentando no concentrarse en el dolor.
-Cariño, con la magia te dolería mucho más. Las botellas de vidrio mágicas pueden llegar a hacer mucho más daño de lo que las personas podemos ver... ¿Quieres que lo intente?
Chloe negó con eficacia la cabeza de un lado a otro. Leaw siguió curandole tranquilamente.
-Me voy, estoy cansada y me voy a echar una siesta antes de cenar -se despidió Alexis.-Hasta luego.
Salió de la estancia y se quedaron las otras dos, en silencio.
-Todo esto ha pasado tan rápido -por fin dijo Chloe, apoyando la mano en la barbilla.
-Lo sé. Pronto te acostumbrarás. Cuando quieras pedirme algo... tan solo tienes que decírmelo -le respondió Leaw.
-Quiero ver a mi padre, hace ya más de una semana que no lo veo, el pobre, se sentirá muy solo -pidió Chloe, nostálgica y con los ojos lagrimosos.
Leaw no contestó.
Tras un largo silencio, dijo:
-Chloe, ahora mismo, no puedes ir, si quieres un día de estos, pero ahora tienes que quedarte aquí practicando.
Chloe rompió a llorar. Deseaba con ansias volver a ver a su padre y vivir su anterior vida aunque solo fueran unos minutos. Se secó rápidamente las lagrimas y gritó.
-Leaw, lo siento, pero, no me lo puedes impedir.
A continuación, le arrancó el colgante del cuello y lo tiró al suelo. La luz violeta inundó toda la sala y apareció un portal, Chloe lo cruzó corriendo, sin hacer caso de los gritos de Leaw.
Apareció sentada en la puerta de su casa y la aporreó con fuerza. Deseó con todas sus fuerzas que su padre estuviera allí. Y, tras varios segundos de muchos nervios, la puerta se abrió y encontró a su padre en bata, muy sorprendido.
Enseguida los dos se fundieron en un fuerte abrazo, emocionados.
-¿Chloe, qué haces aquí? -preguntó William, mientras se separaban-. ¿Ha pasado algo?
-No, tranquilo. Simplemente me apetecía venir a verte. ¿Qué tal va todo?
William vaciló antes de responder:
-Muy bien...bueno; Hace más o menos una semana cerré la tienda.
-¿¡Qué!? -Chloe no le dejó continuar.

-¿Por qué la has dejado irse, Leaw? -preguntó por enésima vez Andrew, que estaba de los nervios.
-¿Qué podía hacer yo? -se defendió ésta-, ¡no sabía que me iba a desobedecer! Chloe siempre ha sido una chica obediente.
Blake y Troy, que habían sido avisados enseguida, miraron el colgante violeta, que estaba en el suelo, de nuevo recompuesto.
-¿No hay nadie más por aquí que tenga el poder de teletransportarse? -preguntó Troy. Leaw negó con la cabeza y todos se pusieron pálidos.
-Además, ahora no puedo usar el poder del colgante hasta dentro de un rato...Resumiendo, que no puedo ir yo tampoco.
Pero lo que nadie sabía era que Leaw había perdido esos poderes recientemente debido a que había ayudado un poco a Chloe y a Andrew, enviándoles fuerzas positivas mentalmente,  en la prueba para conseguir las gemas. Había acabado perdiendo los poderes de teletransportarse debido a la falta de energía.
Ya se recuperaría.
-Espero que no estén los captura-magos por allí -dijo entonces Alexis-. Si no, podemos dar a Chloe por desaparecida.
Todos se horrorizaron ante esta idea, pero, en el fondo, sabían que era verdad.


Ese olor tan familiar a gasolina y a lluvia inundó por un momento la nariz de Chloe, que, aunque sabía que había hecho mal en escaparse de Spelway, no podía estar más agradecida de volver a casa.
Después de que su padre le contara por qué había cerrado la tienda, había salido a dar un paseo. Recordó la conversación:

-¿¡Qué!?
-Sí, como lo oyes. Decidí cerrarla porque no tenía muchos clientes y además, sin vosotros no necesitaba tanto dinero. Vendí la tienda y todo lo que había en ella. Al final gané mucho dinero, eso sí, pero ahora me arrepiento un poco de haber vendido el negocio familiar. 
-Papá, sabes que podrías habernos llamado. Aunque estuviéramos en Spelway te habríamos ayudado...

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y miró al frente. Se había parado sin darse cuenta.
Miró atentamente el lugar que tenía delante. Era un bajo que ella conocía muy bien.
Abrió la puerta, que llevaba bastante tiempo sin gastarse, y entró.
Los ojos se le llenaron de lágrimas al ver que la tienda que su padre había vendido estaba vacía. Una oleada de recuerdos empezó a invadir su mente, uno tras otro. Habían tantos que Chloe pensó que nunca se iban a acabar.
Para no llorar, salió de la tienda y siguió paseando por su ciudad, intentando no pensar en el sitio vacío y triste en el que acababa de estar.
Decidió ir en dirección a Hyde Park, para estar tranquila y poder echarse una siesta bajo la copa de un árbol.

Desde las sombras, dos jóvenes observaban a la rubia atentamente.
-¿Será ella?
-Seguro. Ha cambiado, pero no lo suficiente para no poder reconocerla.
-¿Vamos a por ella?
-Mejor esperamos un poco más. Dejémosla tranquila al menos por media hora. Dudo que salga de ésta.
Sonrieron maliciosamente

Chloe notó cómo el móvil le vibraba desde el bosillo. Miró el nombre que ponía en la pantalla: LEAW.  Titubeó. ¿Lo cogía o no? Al final no respondió a la llamada.
Se levantó y continuó su rumbo, hasta que empezó a oscurecer y decidió volver.
Ya estaba apunto de llegar, cuando se paró. Escuchaba pasos. Se dio la vuelta lentamente, cruzando los dedos y deseando que no fueran los tipos del otro día.
Pero no tuvo tanta suerte.
-Mira la niñita -comentó Zafio.
Chloe abrió mucho los ojos y comenzó a andar hacia atrás, peor se chocó con el compañero de Zafio.
-Por fin te tenemos, has costado más de lo que nos esperábamos, pero aquí estás.
No le dio tiempo a gritar, Zafio, que se había acercado, comenzó a recitar unas palabras mágicas y Chloe creó un escudo sobre ella. Lo malo, es que, ella sabía que no aguantaría mucho.
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Otro capitulo!!!! ¿¿Os ha gustado?? Esperamos que sí.
Besitos!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 6 - Las gemas del poder

Andrew abrió los ojos y vio a Chloe a su lado, que parpadeaba sin parar. Junto a él estaban Alexis, Mike y Rhyna, los demás concursantes.
-¡No es posible! -exclamó-, ¡si éramos más de cincuenta!
-Ya -dijo Alexis, mirándole con sus ojos azules llenos de dulzura-, pero la prueba resulta muy dura para algunos iniciados recientes y éstos acaban agotados. Después, el clon los... mata -dijo, buscando una palabra que no resultara muy dura- sin piedad...
-Eso no es lo importante ahora -dijo Chloe-, lo importante es saber dónde estamos y qué tenemos que hacer, porque parece ser que Moew no nos va a explicar la prueba...
Moew, según les había dicho que se llamaba Rhyna, era la presentadora.
Todos los concursantes observaron el lugar en el que estaban atentamente. Estaban en medio de la nada. Se veía todo negro y, en realidad, todos estaban flotando en el aire.
Sintieron un tirón en el estómago y la imagen negra de ese lugar empezó a dar vueltas y a distorsionarse. Sin poder evitarlo, Chloe cerró los ojos. De alguna forma, se mareaba menos haciendo eso.
Notaron suelo firme debajo de sus pies y abrieron los ojos. Alexis ahogó un pequeño grito al ver que estaba en bikini, al igual que Chloe y Rhyna. Deslizó la mirada hacia Andrew, que no llevaba ninguna camiseta y el corazón le empezó a latir fuertemente en cuanto vio esos abdominales que tan trabajados estaban. Se obligó a apartar la mirada de allí, y se fijó en la extraña escena que estaban presenciando.
Estaban en una pequeña isla rodeados de botellas, animales disecados tirados en el suelo, árboles, etc.
-¿Qué hace toda esta basura aquí? -preguntó Rhyna, curiosa. Ella siempre había sido ecologista y amante de la naturaleza y de los animales. Al ver esa escena se apenó muchísimo. Alargó la mano para coger una botella que había por allí cerca y apenas la había rozado cuando:
-¡AH! -gritó. Apartó la mano rápidamente, y se miró el dedo. Le sangraba muchísimo-. ¿Alguno de vosotros tiene poderes curativos? -preguntó entre jadeos. Mike la miró. Él sí que tenía esos poderes, pero no dijo nada. Era competitivo hasta decir basta, y nunca hablaba con los demás participantes de las pruebas de las que formaba parte.
Alexis dio un paso adelante y, sin hacer una mueca de asco por ver la sangre deslizarse por su dedo, curó la herida que Rhyna se había hecho.
-Gracias -murmuró ésta. Alexis negó con la cabeza, como diciendo: <<No me las des>> y volvió a su sitio.
A Andrew le empezó a doler la cabeza y, haciendo esfuerzos por no hacer caso del dolor, se llevó las manos a la cabeza mientras empezaba a trazar un plan para llegar al círculo rojo que había un poco más allá.
Susurros y más susurros empezaron a sonar en su mente. Reprimió un grito al reconocer la voz que le estaba hablando:
<<Andrew, ten mucho cuidado. No toques por nada del mundo los obstáculos, y, recuerda: a veces el camino más corto no es el mejor>>.
La voz se apagó y Andrew miró a Chloe, que también se había llevado las manos a la cabeza. Vio también cómo, lentamente, su hermana se iba recuperando y suspiró de alivio.


La bocina sonó y todos los concursantes salieron disparados hacia el círculo hasta el que tenían que llegar. El camino era difícil, porque habían obstáculos por todas partes
Chloe se alejó un poco de Andrew. Sabía que tenía que estar cerca para teletransportarse con Andrew por si pasaba algo, pero quería superar esta prueba sin ayuda. Al principio, empezó a caminar. Llegó hasta donde había una botella de vidrio, que explotó. Los cristales verdes saltaron por los aires y algunos trozos llegaron a hacer cortes bastante profundos en la piel de Chloe. Una sensación de dolor invadió el cuerpo de ésta, que reprimió las ganas de gritar. Lo único que quedó de la botella fue un pequeño cristal de color verde. Chloe titubeó al pensar en cogerlo. Parecía tan indefenso... Consiguió hacer que levitara usando sus poderes y lo depositó en su mano.
Pero comenzó a temblar y Chloe lo lanzó al aire, antes de que explotara.
Siguió caminando como pudo, y se fijó que había perdido de vista a su hermano y se había adentrado en unos espesos árboles.
A lo lejos, vio centellar el círculo rojo, tenía que conseguir llegar allí.

<<Venga, Andrew, tienes que llegar>> pensaba él, saltando los vidrios todo el tiempo.
Aún le quedaba un buen trecho, ya que se había entretenido cortando una planta carnívora.
Exclamó de dolor al ver que una planta con espinas le había arañado el pecho.
¿Por qué le tenían que poner con un bañador?
De repente, la mente le invadió de recuerdos de él y Chloe chapoteando en la pequeña piscina que tenían de pequeños hinchable. Él con su bañador oscuro y Chloe con un discreto bañador blanco con adornos.
Se obligó a olvidarse del recuerdo y centrarse cuando escuchó un grito. Era la voz de su hermana.
Iba a girar cuando se dio cuenta que estaba rodeado de plantas y lo único que podía era seguir recto.
Siguió, pero preocupado por su hermana.
Los demás deberían estar llegando también.
Aceleró el paso y paró en seco al ver que tenía un bonito tigre blanco de bengala delante.

Le pegó otra patada más para asegurarse de que estaba muerto y siguió su camino.
Se había tenido que enfrentar a un gigantesco cocodrilo, cosa que casi le costó la vida.
Ya solo le quedaba un pequeño trozo. Y, la gente se preguntaría: ¿Y por qué no te teletransportas hasta el círculo rojo directamente?
Pero Chloe eso ya lo había pensado, pero la cosa no era tan simple. Ya lo había intentado y no había servido para nada, lo único que había hecho era retroceder unos metros.
Vio que, atrás del círculo, alguien iba corriendo.
Agudizó la vista y vio a Mike
Entonces, ella hizo lo mismo, corrió hasta que llegó al círculo, en el que ya estaba sentado Mike, jadeante y sonriente.
-Siento decirte que he ganado -se jactó él.
-¿Te has tenido que enfrentar contra un cocodrilo? -le preguntó Chloe.
-No, pero sí contra una avestruz, que, si te interesa, era enorme y no paraba de picotearme.
Chloe puso los ojos en blanco y dejó pasar el tema.
Un rato más tarde, aparecieron todos menos Rhyna.
-¿Donde está? -dijo Andrew.
-Debería haber vuelto ya, iba delante de mi, la he oído gritar cuando yo aún estaba atrás -explicó Alexis.
Todos pensaron lo peor.
Entonces, de repente, se cayeron al suelo y todo se volvió negro.
Y, minutos después, una luz blanquecina les hizo volver a abrirlos.
Se encontraban rodeados de gente, sonriendo y felicitándolos.
-Y aquí tenemos a los ganadores -dijo una voz, la de Moew.-Ahora recibirán su piedras. Chicos, enhorabuena por estar aquí, ha sido muy difícil, lo sé. Y siento lo de vuestra amiga Rhyna.
Todos bajaron la vista, entristecidos, había sido cierta su muerte.
-Y aquí tenéis el premio más esperado -dijo. Abrió las manos y en cada una aparecieron dos pequeñas bolsas de terciopelo rojas.
Las fue entregando a cada uno, que, miraban sorprendidos, el contenido.
Dentro de las bolsitas, habían dos pequeñas gemas blancas y brillantes. Que, al tocarlas, se iluminaban.
Tras acabar la ceremonia, Blake se acercó hacia a Chloe y le susurró:
-Felicidades, cuando me han dicho que estabas en peligro, me he preocupado mucho. Menos mal que estás aquí.

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Hola! ¿Os ha gustado?
Una cosa, queremos deciros que como ya hemos empezado las clases, no podremos escribir tanto :(
Y, otra cosa, ¿Podríais recomendar nuestro blog a alguien que creáis que le vaya a gustar? 
Si no queréis, no pasa nada.
Muchos besos!

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 5 - La lucha contra los clones

Andrew y Chloe estaban comiendo junto a Blake y Troy. Habían estado un rato más hablando y habían acabado por hacer buenas migas.
La verdad era que ninguno de los dos hermanos se callaban, pero eran divertidos y simpáticos.
Chloe se reía especialmente con Blake. No sabía por qué, pero cada vez que lo veía se sonrojaba y su corazón empezaba a latir fuerte. Bah, serían nervios, era ella muy tímida.
En ese momento, sonó una campana y Andrew desvió la mirada hacia ella.
-¡PFFF! -Escupió la coca-cola que llevaba en la boca, con tan mala suerte que empapó a Chloe.
-¡Andrew! -protestó ésta. Su pelo chorreaba coca-cola.
-¡Lo siento! Pero, ¿la has visto? ¡Está flotando! ¡Una campana flotante no se ve todos los días!
Chloe gruñó y miró a Troy, que dijo:
-Tranqui, yo lo arreglo.
Hizo un gesto con el brazo, como si estuviera haciendo un baile, y chasqueó los dedos. Chloe se palpó el pelo y se tocó la ropa: estaba como nueva.
-Gracias.
Troy negó con la cabeza, como diciendo: <<No me des las gracias>>, y miró en dirección a la campanita.
Una señora un poco mayor había aparecido como por arte de magia. Aunque, claro, estando en Spelway eso no sonaba tan raro. Empezó a hablar:
-¡Buenos días a todos! Os quería anunciar que hoy tendremos unas pruebas de magia especiales para los novatos, que tendrán la oportunidad de tener sus propias gemas de poder. -Miró a Andrew y a Chloe, aunque estos no se dieron cuenta-. No os las podréis saltar; de lo contrario, perderéis vuestros poderes. Os deseo mucha suerte a todos...
Un polvo rosa claro la rodeó y desapareció.
-¿Y ésa? -preguntó Andrew, refiriéndose a la señora.
-Es... como, digamos, la directora de la academia de magia. Es la más poderosa de las cuatro ciudades y nunca nadie se ha atrevido a contradecirla.
-¿Y qué es ese tema de las gemas?
Troy y Blake se pusieron pálidos de pronto. Las expresiones de su cara se volvieron más graves y serias.
-Esas gemas son muy difíciles conseguirlas. Sólo existen tres finales para los participantes: que consigan las gemas, que pierdan sus poderes o que se mueran. Y, lo peor, es que vosotros tenéis que participar.
Andrew y Chloe se miraron. Ellos también se habían puesto pálidos.
-¿Cuándo... cuándo son? -preguntó Chloe con la voz temblorosa.
-Dentro de una semana -dijo Troy mientras se levantaba, dispuesto a irse a su habitación.
-Sssííí... Buena suerte -dijo Blake y siguió a su hermano.
-Ya es hora de irse, chicos. Las clases empiezan en media hora y querréis prepararos -les avisó una asistenta del comedor-. ¿Os puedo dar un consejo? Practicad con vuestros poderes todos los días siempre que os sea posible. Y, cuánto más, mejor, resistiréis más en la prueba.
Andrew levantó la vista para mirar a la asistenta a la cara y vio que tenía los ojos violetas, igual que la directora de la academia.
Ésta le guiñó el ojo y Andrew supo que estaba en lo cierto.
-¿Por qué nos ayuda? -preguntó, curioso.
-Sois muy importantes en Spelway, querido, y tenéis unos poderes mucho más poderosos de lo que todos, e incluso vosotros, creéis. Es importante que sigáis vivos pase lo que pase. Aunque no lo sepáis, estaré con vosotros en todo momento y os ayudaré, si es necesario.
Chloe se iba a girar para pedirle explicaciones, pero la anciana ya se había ido. No tuvo tiempo de protestar, porque Andrew la cogió del brazo y la arrastró hacia su habitación.
Entraron y se tumbaron en las literas.
-Oye, todo esto es muy confuso. En menos de tres días hemos pasado de ser unos chicos normales a tener poderes mágicos y a vivir en una ciudad mágica. ¿No te parece?
Andrew se reclinó en su litera, como si intentara mirar a Chloe.
-Sí, la verdad, pero ya no hay vuelta atrás. Tenemos que intentar conseguir las gemas esas raras y aprender a usarlas, será lo mejor.
Chloe asintió, aunque Andrew no podía verla.
-¿Llamamos a Blake y a Troy para los entrenamientos? -sugirió Chloe, que se había vuelto a ruborizar levemente al pronunciar el nombre de Blake.
-Vale. Yo aún no sé muy bien qué poderes tengo y creo que me harán falta en la prueba.
Llamaron a los dos hermanos, que aceptaron, encantados, y se fueron al centro de Spelway. Troy y Blake les iban a llevar a una zona que estaba abandonada desde hacía mucho tiempo, por si causaban destrozos.
Llegaron en poco tiempo gracias al poder de Chloe, aunque no todas habían salido bien. En una ocasión habían acabado en la copa de un árbol (bajar había sido toda una aventura), en otra habían acabado en un tejado y en otra, habían aparecido en mitad de la cocina de un restaurante.
Pero, por fin, habían llegado a las ruinas de Nelway, lo que había sido la ciudad más importante de las cuatro ciudades antes de que la guerra mágica empezara.
Por entonces, Spelway aún no existía. La habían construido después de la guerra.
-¿Dónde estamos? -preguntó Chloe, maravillada. Siempre le habían gustado las ruinas y la arqueología.
-Esto era Nelway... Fue destruida en la guerra más... violenta que ha habido aquí. Esto es todo lo que queda de ella... Piedras derrumbadas con moho y rodeadas de bosque y de animales.
Ni Andrew ni Chloe preguntaron nada más.
La primera en empezar a practicar fue Chloe. Se teletransportó varias veces. Le salía bien. Intentó teletransportar algunas rocas que habían por allí. La mayoría de veces casi acabó en desastre.
Andrew luchaba contra Troy.
-¿Y vosotros pasasteis las pruebas de las gemas? -le dijo Chloe a Blake, mientras intentaba elevar una piedra.
-Sí, la mayoría lo tenemos que hacer al principio de todo -le explicó Blake.-Oye, yo creo que tal vez tengas más poderes. Vamos a intentarlo. Te voy a lanzar una piedra, haz lo que puedas para protegerte.
-Eh vale -aún no había acabado de terminar la frase cuando Blake ya estaba lanzándole una pequeña piedra.
Pensó en teletransportarse, pero no. No sabía que hace, solo pensaba en protegerse. Apretó los puños y cerró los ojos, esperando recibir un golpe en la cara, pero no pasó nada.
Los abrió lentamente y se fijó que delante de ella había algo así como un escudo.
-Wow -Troy apartó la vista de lo que estaba haciendo y recibió un golpe de Andrew.
-Perdona -se disculpó Andrew.
-No te preocupes.
Blake se quedó pensativo.
-¡Ya sé como ayudarte a fortalecer lo de los escudos! -exclamó Blake.-Será muy divertido, ya verás.
Blake hizo aparecer una pistola de agua de la nada y se puso en posición para empezar a disparar hacia Chloe.
-¿Podrás defenderte?
-Sí. Vamos, al menos creo qu...
No tuvo tiempo de terminar la frase; Blake le había disparado y la había empapado de pies a cabeza.
-Tienes que estar atenta, es el primer paso para crear un escudo fuerte -dijo Blake mientras se encogía de hombros.
Chloe se sintió furiosa y usó sus poderes para lanzarle piedras pequeñas.
-¡Vale, vale, vale! ¡No lo volveré a hacer! ¡Te lo prometo!
-Hum... Así me gusta más -afirmó.
Se pusieron manos a la obra.
                                                                             *****
La semana transcurrió sin problemas. Andrew y Chloe cada vez sabían controlar mejor sus poderes. Estarían bien entrenados para la prueba.
Faltaba tan solo un día y los dos estaban nerviosos. Sabían perfectamente que los dos podían morir fácilmente y la idea les aterraba.
Andrew se dejó caer en la cama, agotado. Siempre entrenaba hasta que sus poderes se quedaban al límite y hasta que él se cansaba.
Pensó en la prueba y en la anciana que le había hablado una semana atrás. Ojalá estuviera en lo cierto.
Se durmió en un abrir y cerrar de ojos.
Mientras tanto, arriba, Chloe, como todas las noches, pensaba en su padre, en su casa en Londres, en Spelway y en sus poderes. ¡Cómo había cambiado todo en menos de dos semanas!
Se dio media vuelta. No tenía nada de sueño y, además, estaba un poco incómoda. Probó a cambiar de posición.
Pensó que mañana iba a necesitar toda su energía y cerró los ojos, dispuesta a dormir de un tirón y a reponer energía.



Al día siguiente, Andrew y Chloe se despertaron bastante tarde. Eso era raro, normalmente les despertaban sobre las ocho y a las nueve tenían que estar entrenando.
Andrew miró el reloj deportivo que llevaba en la muñeca: eran las once y cuarto. ¿Dónde estarían todos los demás?
Chloe bajó por la escalerilla de la litera para unirse a Andrew.
-¿Tienes idea de qué pasa? -le preguntó éste, enseñándole la pantalla de su reloj-. ¡Tendrían que habernos despertado hace rato!
Chloe se encogió de hombros.
Los dos salieron fuera de la habitación y vieron que allí tampoco había nadie. Decidieron ir a las ruinas. Blake y Troy estarían allí fijo.
Para no perder tiempo, Chloe teletransportó a los dos. Llegaron en un abrir y cerrar de ojos.
Andrew dejó escapar un suspiro de alivio al ver que todos estaban allí. La ciudad entera de Spelway estaba dividida en cuatro partes, el equipo rojo, el azul, el verde, y el amarillo, y coreaban los nombres de las personas que formaban su equipo.
-¿Cómo no los hemos oído antes? -dijo Chloe, mientras parpadeaba una y otra vez, perpleja.
-No tengo ni idea, pero me extraña.
La gente gritaba tanto, que los dos hermanos pensaron que hasta los estarían oyendo en Myuway, la ciudad más cercana a Spelway.
-¡Oh, ya estáis aquí! -les sorprendió una voz por detrás. Chloe se giró, sobresaltada y vio que les había hablado una señora.
-¿Quién es usted? -preguntó-. Nunca la había visto por aquí.
La anciana sonrió y a Andrew le encajó todo. Tenía la misma sonrisa, la misma voz...
-Es usted. La asistenta del comedor del otro día, la directora de la academia.
La anciana lo miró, con los ojos cansados, y le dirigió una sonrisa.
-Eres listo, muchacho. Sí, soy yo. Os dije que procuraría que siguieráis vivos y lo voy a cumplir, aun así, tened muchísimo cuidado. Puede que tengáis al enemigo delante vuestra y que no os deis cuenta. Ahora tengo que irme a presentar la competición, hasta luego.
Chasquó los dedos y desapareció. Andrew y Chloe se miraron, confusos, y fueron a mezclarse con el grupo de gente que había a los pies del pequeño escenario.
-Señoras y señores, bienvenidos a las pruebas de las gemas del poder -dijo la voz de un joven en el escenario-. Os agradecemos que hayáis venido a ver las pruebas y os deseamos mucha suerte, participantes. Ya sabéis que, o ganáis, o morís. Así que, tened muucho cuidado. La primera prueba es de luchar contra vosotros mismos. Es decir, lucharéis contra vuestro clon. -La expresión de su cara se puso más grave-. Os deseo mucha suerte, porque mucha gente ha muerto en esta prueba.
Dio un par de palmadas y los participantes del concurso desaparecieron.


Andrew y Chloe aparecieron en un sitio un poco peculiar. Estaba todo oscuro y solo se veían las muertas ramas de los árboles sin hojas. Daba un poco de miedo.
Andrew intentó darle la mano a Chloe, para no perderla de vista, pero no se veía nada. Se dio cuenta de que estaba solo en mitad de aquel rastro de muerte.


Chloe, en cambio, se vio rodeada de luz. Los árboles y las plantas también estaban muertos, pero el sol brillaba con mucha intensidad. Con tanta, que casi pensó que se iba a quemar la piel.
Se levantó del suelo y, sudando sin parar, dio una vuelta sobre si misma para ver si Andrew estaba por allí.
Vio movimiento entre los arbustos y, decidida, avanzó un par de pasos.
Pero no volvió a pasar.
Alguien carraspeó a su espalda y Chloe se dio la vuelta rápidamente para ver quién era.
Ahogó un grito de sorpresa.


Mientras, Andrew ya estaba luchando contra su clon. Éste era más rápido y fuerte y controlaba mejor sus poderes.
Pero Andrew estaba dispuesto a luchar. Más que nada, para que Chloe no estuviera sola si ganaba la competición.
Recordó los entrenamientos con Troy, buscando alguna técnica que le hiciera ganar, pero el clon siempre adivinaba sus intenciones.
<<Normal>>, pensó, <<¿Acaso no somos la misma persona?>>.
Esquivó el puñetazo que iba directo a su mejilla y se puso en guardia. Esta vez tenía que atacar como fuera.
Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que el clon había vuelto a atacar y le acertó en plena cara.
Andrew salió volando por los aires y aterrizó en la hierba, que, sorprendentemente, estaba fresca y viva.
Dio en la hierba con los puños, maldiciendo el ataque y al doble y se volvió a levantar, rebosante de ira que exigía ser liberada.
De pronto, empezó a ver mejor en la oscuridad. Distinguía los árboles, que seguían igual de muertos, las rocas y alguna que otra ruina.
Un humo de color ocre empezó a rodearle. Se sintió más poderoso y fuerte, y fue entonces cuando decidió atacar. Con una velocidad increíble fue hacia su otro yo y le dio un puñetazo en la mejilla.
El doble salió volando por los aires y Andrew esbozó una pequeña sonrisa de victoria.


Chloe se había quedado de piedra al ver que la persona que tenía delante era... ¡ella misma! Sorprendida, dio un paso atrás para alejarse un poco, pero el clon avanzó.
-¿De qué tienes miedo, Chloe? -le preguntó éste-. ¿De perder contra ti misma? -dijo y soltó una carcajada que sonaba a malvada.
Chloe decidió aprovechar la situación para lanzarle una piedra, para ver si le daba y se desmayaba.
Pero su doble cogió la piedra y apretó fuerte.
Se oyó una especie de "crac" y Chloe vio, aterrada, cómo la piedra caía pedazo a pedazo hasta el suelo.
-Te iba a dejar ganar, pero ahora jugaré duro, tú misma te lo has buscado.
Con el dedo índice, la doble señaló varias piedras y éstas empezaron a flotar.
Señaló entonces hacia la verdadera Chloe y las piedras fueron hacia ella rápidamente.
Chloe evocó un escudo y las piedras repiquetearon en él.
Bajó las manos, cansada, y el escudo desapareció.
-¿Ya estás cansada? Eres tan frágil y débil... Acabaré contigo antes de que te des cuenta.
-¿Frágil... y débil? -repitió Chloe, despacio. Ella no era así. Ella había luchado por todo lo que había querido. Ella no era la típica chica con miedo a que la insultaran. Siempre se defendía, a ella y a los demás. Cuando insultaban a alguna persona, ella siempre salía a defenderla, aunque no la conociera.
Un humo de color rosa chicle la empezó a rodear. Estaba furiosa y parecía que el clon lo sabía, porque retrocedió. Empezó a correr cada vez más deprisa para intentar escapar, pero era demasiado tarde.
Chloe usó sus poderes para levantar el tronco de un árbol que había por allí y se lo tiró encima. La doble se quedó atrapada, sin poder hacer nada. Forcejeaba sin parar, haciendo que el cuerpo le doliera.
Chloe se acercó a ella y tiró una piedra. Sabía que al fin y al cabo no iba a pasar nada, solo era un clon, una ilusión que parecía demasiado real...
Todo empezó a brillar con intensidad y la imagen de ese lugar empezó a dar vueltas y vueltas...


domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 4 - Spelway

-Guau... -susurró Chloe al ver el lugar donde se encontraban-. Esto... ¿Esto es Spelway?
Leaw le dirigió una sonrisa y asintió.
-Sí, querida. Andrew, Chloe, ¡bienvenidos a Spelway!
Ante ellos se alzaba una ciudad de casitas, y algún que otro edificio alto. El suelo de las calles era de piedras y estaba lleno de gente. También habían laderas con árboles.
-Una cosa...Nosotros no tenemos ropa... -dijo Chloe, un poco incómoda.
-Ah, ya te prestaré algo, y sino un día de estos volvéis a vuestra casa y cogéis.
Al pensar en casa, Andrew se sintió nostálgico.
-Bueno, y ahora os voy a dirigir a la academia. En ella normalmente no viven alumnos, quiero decir, no es un internado, pero hay algunas habitaciones para casos excepcionales. Yo, por ejemplo, soy profesora y tengo la casa al lado, así que, si necesitáis algo, no tenéis tan solo que bajar -les contó Leaw, avanzando entre la calle.
-La verdad, Spelway es una ciudad tranquila y tradicional, nada comparado con Keway, pufff, allí todo es tan moderno y les va mucho la fiesta. Las fiestas de allí, según dicen, son inmejorables. Yo nunca he ido a ninguna -continuó hablando Leaw.
Andrew y Chloe intentaban asimilar todo con tranquilidad, pese a que todo estaba ocurriendo muy rápido.
Siguieron caminando. Había cafeterías y todo. Había una en especial muy bonita que le gustó a Chloe. En la entrada había un dibujo de una tetera rosa y una magdalena, y habían sillas y mesas rosas para sentarse y tomar algo.
-Dentro de poco llegaremos a la academia. Es ese edificio de allí alto -señaló Leaw.
Miraron en ese dirección y en efecto, se encontraron con un edificio ancho de granito blanco, con ventanas. Tenía 4 pisos, pero igualmente era muy ancho.
Llegaron allí y la puerta se abrió. Se encontraron una especie de recepción de paredes color crema con pasillos a ambos lados.
-¡Hola Leaw! ¿Estos son los hijos de Megan? Ohh, que monos, que carita ponen de perdidos -le saludó una chica con gafas. Tendría también la edad de Leaw más o menos.
<<¿Como se lo habrá contado si ha estado todo el rato con nosotros y no ha dicho nada a nadie>> pensó Chloe, pero no se atrevió a preguntarlo.
-Sí, estos son -dijo Leaw. A Andrew le pareció que lo decía como suspirando- Chicos, esta es Keyla. Tiene también dos hijos que viven aquí...Luego los veréis.
-Seguro que os hacéis amigos, ya veréis. Os voy a dar una habitación cerca de la nuestra por si queréis algo. Los hijos de Megan tienen que ser bien tratados -dijo Keyla, muy sonriente- Id a la 15, la nuestra es la 12.
-¿Y la llave? -preguntó Chloe, como si fuera la cosa más normal.
Leaw y Keyla se rieron.
-Ahora os explicaré.
Cruzaron a la izquierda y subieron unas escaleras de madera, a continuación, volvieron a cruzar a la izquierda y se adentraron en un pasillo lleno de puertas.
-15...15...¡Aqui está! -exclamó Leaw, buscando la habitación.
En cuanto se pusieron delante, la puerta se abrió.
Entraron y vieron una bonita, pero sencilla habitación blanca, con armarios y  con una litera de madera color oscuro. Las sábanas de las camas eran azules:


Chloe le tocó el hombro a Andrew y le susurró:
-Yo me pido arriba.
Andrew sonrió.
-Bueno, yo ahora os dejo, os voy a buscar algo de ropa, en un cuarto de hora vuelvo.
Leaw salió y la puerta se cerró.
-Esto no está nada mal -opinó Chloe, subiendo las escaleras de su litera.
-Ya, pero no tenemos muchas cosas que hacer -añadió Andrew.
-Hombre Andrew, es el primer día. Seguro que cambia. Nos darán clases de poderes y tal. No está nada mal, sobre todo porque ahora ya sé como hacer esto -dijo Chloe, apareciendo en la cama de Andrew, que se dio un susto.
-¿Eso es teletransportase no? -le preguntó Chloe.
Su hermano asintió.
Escucharon unos golpes en la puerta. Y, tras eso, se abrió.
-Hola, ¿Vosotros sois los nuevos, verdad? -preguntó un joven, moreno, más o menos de su edad.
Había algo diferente en él. Él no llevaba la ropa típica de la gente que iba por la calle: bermudas, camisas blancas...Él llevaba unos vaqueros normales y corrientes y un polo morado- Perdonad, soy Troyold, para los amigos, Troy. Creo que habéis conocido a mi madre, Keyla.
-Pues claro que la habrán visto, tonto. Han pasado por recepción para venir aquí -se añadió a la conversación un chico alto. Este era menos moreno y el cabello lo tenía castaño claro con algunas mechas rubias. También llevaba vaqueros, pero este no llevaba un polo, sino una camiseta blanca con una chaleco encima. Tenía una aire así como superior.
A Chloe le pareció muy guapo, pero se obligó a no pensar en eso.
-Ya, pero era...-siguió Troy.
-Yo soy Blake, hermano de Troy. Nosotros somos de Keway, por eso mi madre se llama así. Aunque ya lo habréis notado, si no es de tontos...
Chloe miró a Blake que le devolvió la mirada, sonriente. Chloe enseguida apartó la vista.
-Perdonad a mi hermano, el pobre es así. No le hagáis caso -se disculpó Troy.
-¿Para qué habéis venido? -preguntó Chloe. No les estaba escuchando, pero quería que se fueran cuanto antes para poder practicar con sus poderes.
-Solo queríamos daros la bienvenida y traeros unas pastas que ha hecho nuestra madre con la ayuda de la magia. Están buenísimas -dijo guiñando el ojo Blake.
-Están en nuestra habitación, te las has dejado -bufó Troy, harto de los despistes de su hermano.
A Chloe le hizo gracia la situación y se le escapó una sonrisilla.
-¿Y no podéis traerlas dando un chasquido o algo así? -preguntó Andrew.
-No. Porque nosotros no somos hechiceros, nosotros tenemos poderes de por sí. Y, yo no tengo el poder de teletransportar cosas o teletransportarme o algo así, por lo cual, tengo que andar, no lo tiene mucha gente ese poder. Un rollo, lo sé -les explicó Blake.
-¿Y que poderes tenéis? -dijo Chloe.
-Yo tengo como una extraña fuerza, tengo que tener cuidado, por ejemplo. Dadme alguna cosa que no queráis -Troy como vio que ningún hermano respondía, cogió una lámpara que había- Si no controlo mis poderes, con solo cogerlo, aunque lo cojas normal, lo rompo.
La lámpara se quebró en añicos.
-Bastante hábil para luchar.
-Creo que yo también tengo ese poder -coincidió Andrew.
Troy sonrió:
-Pues ya te enseñaré.
-Yo, controlo el fuego. Es un poco extraño. Genero chispas, hago crecer fuego...Y también me puedo volverme invisible -dijo Blake.
De repente, desapareció, se escucharon pasos, y apareció al lado de Andrew.
-¿Y tú...Eres Chloe verdad? -preguntó Troy, torciendo la boca.
-Sí, me llamo Chloe, no te preocupes. Yo, no lo sé aún del todo. Se que puedo teletransportarme y poco más. Espero poder hacer más cosas.
-Seguro, si te puedes teletransportar podrás también teletransportar cosas. De todas formas, lo probamos ahora después de comer.
Chloe miró su reloj de agujas. Aún eran las 12.
-¿No es un poco pronto?
-Es verdad, se nos había olvidado, cuando cruzas un portal a aquí, se adelantan dos horas. Resumiendo, aquí hay dos horas de más. Ya te acostumbrarás preciosa -explicó Blake-Voy a por las pastas.
Chloe enrojeció un poco. Supiró, ahora también se tendría que acostumbrar al cambio de hora.
Llamaron a la puerta, después se abrió y aparecieron Leaw y Blake.
-Hola chicos. Veo que ya habéis hecho migas -Leaw llevaba una bolsa en la mano.
-Nosotros vamos a ayudar un poco a poner la mesa. Hasta luego -se despidió Troy, cogiendo a Blake del chaleco.
Tras irse, Leaw sacó un sencillo vestido blanco liso, con un cinturón azul en medio, de la bolsa. El vestido era de palabra de honor.
-Es muy sencillo, pero es lo que se lleva aquí, pruébatelo. Andrew, para ti solo he conseguido unas bermudas y una camisa. Lo siento. Aunque es mejor que el uniforme.
-¿No pasaré frío con esto? -le preguntó Chloe, refiriéndose al vestido.
-¡Ah, se me olvidaba! Keyla me ha prestado esto para ti, más bien diría un regalo.
Chasqueó los dedos y apareció una chaqueta vaquera:


Leaw y Andrew se esperaron  afuera para que se cambiara.
Chloe no solía llevar vestidos tan escotados, pero tuvo que ceder si no quería llevar el uniforme del instituto todo el rato.
Para sorpresa de ella, no le quedaba mal.
Andrew también se cambió.
Tras eso, bajaron a comer con los demás.
Pronto descubrirían que Troy y Blake iban a ser para ellos como hermanos, o tal vez algunos más que hermanos...


Hola, ya está aquí el capitulo cuatro, esperamos que os guste mucho.
Besos