jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 9 - ¡Por fin!

-Yo... -dijo Chloe, todavía dudosa. El chico le esperaba con impaciencia.
Chloe miró al suelo, confusa, y permaneció con la vista allí durante un buen rato, pensando en su respuesta. Por una parte, se acordaba de su hermano, de Alexis, de Leaw, de Blake y Troy, que tanto les habían ayudado a controlar sus poderes y de su padre. Por un lado, quería volver a estar con ellos, a salvo y lejos de los captura-magos. Pero... por otra parte, de alguna manera, los odiaba y quería estar con los captura-magos, ayudándolos.
El chico notó que Chloe estaba dudosa y sonrió. El plan de su padre, Luke, había dado resultado y ahora Chloe estaba un poco de su parte.
Se acercó a ella y le pasó una mano por la cintura al tiempo que decía:
-No te preocupes, no me tienes que dar ahora una respuesta. Piénsalo, y después ya me lo dices. Ah, por cierto, me llamo Austin, creo que durante el tiempo que vas a estar aquí te va a hacer falta saberte todos nuestros nombres.
-Ah...
Chloe no dijo nada más. Se había fijado en un cuadro que había colgado en el comedor de la casa, le sonaba terriblemente.
No le dio demasiada importancia. Ya pasaría después por ese lugar y observaría el cuadro con atención.
Se fijó en que seguía teniendo la mano de Austin en la cadera y la apartó con brusquedad. ¿Acaso eran enamorados, o algo parecido?
-Lo siento -se disculpó-, pero prefiero ir así.
Austin asintió, como diciendo que lo entendía, y siguió caminando, mirando hacia el suelo, pensativo.
Chloe suspiró.


-¡Ya está! -dijo Troy, mientras levantaba el colgante para que todos lo vieran.
Alexis gritó de alegría y los dos fueron con Leaw y Blake para decírselo.
-¡Por fin podremos salir a buscar a Chloe! -exclamó Andrew, que había venido desde la cocina con un helado en la mano.
-Sí -dijo Leaw-, pero tendréis que ir vosotros solos. Yo me siento un poco débil de haber perdido mis poderes al romperse el colgante, y, bueno, ya me entendéis.
Blake y Troy miraron a Leaw con una pizca de desconfianza, pero no dijeron nada.
Después, todos menos Leaw se cogieron de las manos mientras Troy y Blake, que eran los más poderosos del grupo en ese momento, pronunciaban unas palabras un tanto extrañas.
Acto seguido, una luz blanquecina inundó la sala y los cinco chicos salieron de allí.
Leaw, que había observado atentamente todo el proceso, suspiró al pensar en la mentira que les había contado a los jóvenes magos.


Por muchas vueltas que le daba, no podía llegar a reconocer a la persona del cuadro.
Había pasado por delante de ella muchísimas veces, y todas ellas se había parado para preguntarse quién era aquella persona que le sonaba tanto.
En varias ocasiones, Austin y su compañero la habían visto mirando el cuadro con curiosidad. Habían sonreído y se habían ido diciendo cosas en voz baja.
-Chloe -dijo en ese momento Luke, que estaba detrás de ella. Chloe se giró para verle, tenía la sensación de que le iba a contar una cosa importante. Y no se equivocaba.
-Ven, te tengo que presentar a una persona muy importante. Trabajamos para él y es él el que nos envía refuerzos para capturar a los magos cuando no podemos. Te caerá bien, ya verás.
Chloe empezó a tener curiosidad y decidió acompañar al malvado mago.
Si no hubiera sido por él, se habría perdido en un abrir y cerrar de ojos. Aquél palacete era un laberinto de pasillos y puertas y por eso Chloe nunca salía de su habitación. Allí tenía todo tipo de cosas para distraerse y nunca se aburría.
Tras unos minutos, llegaron a una puerta blanca y dorada, que Luke abrió, deseoso.
-Señor -carraspeó.-Esta es Chloe, la...
-Sí, se quien es. Como te pareces a tu madre -murmuró el hombre. Sus rasgos eran curiosos: tenía el pelo negro, y un gran tatuaje envolvía su brazo derecho.
Chloe abrió los ojos, sorprendida, y a la vez asustada.
-Por ahora no sabe mucho per...
Un ruido no le dejó continuar.
-¿Qué ha sido eso? -gritó el hombre, el "señor" de Luke.
Se levantó rápidamente de su sillón y empujó a Chloe y a Luke para pasar.
Chloe le siguió también, a zancadas.
Se llevó una mano a la boca en cuanto vio la escena en la que se encontraba.
Su hermano, Blake y Troy y Alexis estaban allí.
-¡Chloe! -exclamó Andrew, corriendo hacia ella.
Se dieron un fuerte abrazo, pese a que Chloe, en realidad, no estaba muy a gusto.
Se soltaron y Andrew cogió a Chloe.
-Vamos, corred.
Todos se dieron la mano, y los otros hermanos comenzaron a conjurar.
Pero no les salió bien, porque Austin tiró de Blake y lo dejó fuera del círculo.
-¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooo! -chilló Chloe, viendo como dejaban solo a Blake, mientras se teletransportaban...


...................................................................................................................................................................
Hola! Aquí está el capítulo nuevee :D
Os hemos dejado con un poco de intriga al final qué malas somos jejeje
¡Esperamos que os haya gustado! :)
Muakis/Besooos






miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 8 - Chloe, ¿qué te ha pasado?

Chloe, asustada, miró a su alrededor y vio que tenía paso libre por la derecha y por la izquierda. Pensó en escapar por allí, y deshizo el escudo, pero en menos de un momento dos chicos jóvenes, de su edad, le bloquearon el paso.
-¿Pensabas ir a alguna parte, Chloe? 
Chloe lo miró. Iba vestido de negro, a pesar de que era verano. Llevaba una camiseta negra, pantalones negros, zapatos negros, un sombrero negro que le tapaba la mayor parte del pelo azulado y una chaqueta de manga larga. 
-Ahora ¿qué piensas hacer? Si pensabas que íbamos a venir solos, sabiendo que ya tienes tu gema, estás muy equivocada, querida. Ahora, ven... Acércate a mí... 
Luke, el compañero de Zafio, miró fijamente a Chloe, quien se sintió atraída hacia éste. Empezó a caminar sin darse cuenta. Intentó parar, pero sus piernas no le obedecían y, en el fondo, quería llegar hasta ese hombre que, de repente, le provocaba tanta fascinación. 
En lo más hondo, se dio cuenta de que la estaba hipnotizando, e intentó resistirse a aquella voz tan grave y ronca. 
Pero no pudo. Las lágrimas emborronaron sus ojos y, sin sentir vengüenza, empezó a llorar. 



-No lo coge -imformó Leaw, al ver que Chloe no le había respondido. Andrew suspiró, y Alexis miró en otra dirección, pensando en qué hacer.
-Será mejor que vayamos a Londres directamente. Podría estar en peligro -dijo Alexis, adivinando los pensamientos de Andrew.
-Sí, pero, ¿Como?
Se quedaron todos pensativos.
-¡Nuestra madre! -exclamaron los dos hermanos, al unísono.
Salieron corriendo dispuestos a pedir a su madre que abriera el portal.

-Eso es... Sigue avanzando, pequeña... -susurró el del pelo azulado.
-¡Cállate! -le riñó Zafio, mirándole con desprecio-. ¿No te das cuenta de que puede que Luke se desconcentre y que la maga esta vuelva a ser ella misma? Jóvenes... ¡Cuánto os queda todavía por aprender!
Mientras, Luke sonrió. Un solo paso y Chloe estaría en sus brazos. Entonces, nunca más podría deshacer ese hechizo.

Chloe vio, horrorizada, cómo los dedos de Luke se entrelazaban con los suyos. Se notó más ligera, vacía...
Empezó a sentir como si estuviera cayendo en un pozo cada vez más y más hondo. No paraba de caer...
De pronto, lo vio todo negro y esa sensación paró. Le empezó a doler mucho la cabeza y se desmayó.


Corrieron y encontraron a Keyla practicando con un alumno, interrumpieron la clase pero les dio igual.
Mientras, Troy se quedó con Alexis intentado recomponer el colgante con sus propios poderes.
-¡Está en peligro! ¿No puedes ir un poco más rápido?
-Alexis, sabes de sobra que si coloco un solo cristal en el sitio equivocado esto -dijo Troy refiriéndose al diamante, que ya estaba volviendo a tomar forma- podría explotar y moriríamos, ¡deja de darme la lata!
Alexis gruñó, un poco enfadada, y se alejó de allí para reunirse con Blake y Leaw.
-¿Necesitáis ayuda? -preguntó, deseando que le dijeran que sí.
Pero negaron. Solo le quedaba ayudar a Andrew en lo que estuviese haciendo, pero la sola idea de pensar en ellos dos solos se ponía nerviosa.
Se sentó en el suelo y esperó, pacientemente...


Cuando abrió los ojos, estaba acostada en una cama blanda.
Se reclinó, y parpadeó, confusa. ¿Dónde estaba?
Se levantó de la cama y se paseó un poco por la habitación donde estaba. Las paredes eran de un color rosa pastel. Había un gran armario, que estaba lleno de ropa de chica: faldas, vestidos típicos de Spelway, complementos...
Siguió paseando la mirada por la habitación y vio que había una estantería con sus libros favoritos. Se giró para contemplar la cama. Era una cama muy grande, como a ella le gustaban, y con una funda nórdica de Nueva York, un sitio donde había querido ir toda su vida.
Levantó la mirada hacia la pared y ahogó un gritó de emoción. Estaba llena de pósters de sus artistas favoritos. Lo que siempre había querido.
-Chloe -le llamó un chico con el pelo azulado desde la puerta-, ¿ya te has despertado?
Chloe le miró con una chispa de emoción en la mirada. Recordaba a aquél chico del día anterior, pero no sabía su nombre. Aun así, se quedó callada.
-Chloe, respóndeme a esta pregunta: ¿qué sientes hacia mí?
Chloe titubeó. En lo más hondo, sentía hacia él un odio intenso. Pero, a la vez, sentía hacia él una atracción inmensa.
¿Qué pasaría...?